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Hepatitis Virales

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ACTIVIDAD DE INVESTIGACIÓN

  CONFERENCIA PARA PACIENTES

Dr. Vicente Carreño                                                                                    23 de noviembre de 2006

El pasado día 23 de noviembre tuvo lugar una conferencia impartida por el Dr. Carreño que, como viene siendo habitual en los últimos años, organiza la Asociación Nacional para la defensa y ayuda de afectados por la hepatitis C. En ella se comentaron los nuevos avances en el tratamiento de las hepatitis virales presentados en el Congreso de la Asociación Americana para el Estudio del Hígado celebrado en Boston.

En primer lugar, se recordó la estructura del virus C de la hepatitis, señalando dos partes importantes del mismo: la proteasa (NS3) y la polimerasa (NS5). Los nuevos análogos con los que hoy se están realizando estudios van dirigidos a inhibir la actividad proteasa o la polimerasa.

En cuanto a los inhibidores de la proteasa, se presentó un trabajo con VX-950 (Telaprevir), demostrándose que el tratamiento combinado de este inhibidor y el interferón pegilado (Peg-IFNα) no impide que se desarrollen mutantes resistentes al tratamiento. También se realizó un estudio en el que se trataron 12 pacientes con hepatitis crónica C con VX-950 combinado con Peg-IFNα y ribavirina durante 28 días, a continuación se retiró el VX-950 y se continuó el tratamiento con Peg-IFNα y ribavirina hasta completar 24 semanas de tratamiento. El VX-950 se tolera bien pero aparecen mutaciones resistentes a la terapia en el 30% de los casos y además todos los pacientes permanecen con ARN-VCH positivo al final del periodo de tratamiento. Pero para poder concluir la utilidad de este análogo en el tratamiento para la hepatitis crónica C habría que realizar más estudios con mayor número de pacientes y quizás con dosis más altas o prolongando el tiempo de tratamiento. Otro inhibidor de la proteasa es el ITMN-19. Con éste únicamente se han realizado estudios in vitro, demostrando que su administración simultánea con Peg-IFNα tiene un efecto sinérgico y además, es más eficaz que la combinación de Peg-IFNα con el VX-950. En el futuro deben realizarse estudios en pacientes con hepatitis crónica C para probar su eficacia.

Respecto a los inhibidores de la polimerasa del virus C, recientemente se han realizado estudios con el HCV-796, el R1626 y con el NM283 o valopicitabina. El primero de ellos, el HCV-796, produce una disminución de la carga viral pero, el desarrollo de mutantes resistentes se observa hasta en el 50% de los casos, por lo que este análogo no puede administrarse sólo, hay que realizar estudios combinándolo con Peg-IFNα y ribavirina. El R1626 se utilizó en un ensayo con 35 pacientes diagnosticados de hepatitis crónica C, a los que se les administró una dosis de entre 500 y 4500 mg/12 h. durante 28 días. Se demostró una caída de la carga viral y del nivel de transaminasas respecto a los valores basales y aparecieron mutantes resistentes en el 8% de los pacientes. Por otro lado, sobre todo con la dosis más alta (4500 mg), aparecieron efectos secundarios importantes (diarrea, vómitos, disminución de leucocitos, plaquetas y hemoglobina). En un futuro hay que realizar estudios de tratamiento combinado de este análogo con Peg-IFNα y ribavirina, para valorar su eficacia. La valopicitabina es un análogo ya utilizado en la hepatitis crónica C. Con los datos de los que hoy se dispone, se puede decir que hasta en un 83% de los pacientes tratados se observa ARN-VCH negativo, pero hay que esperar a tener más datos para tener conclusiones definitivas.

También se comentó la importancia del sistema inmunológico en la evolución de la hepatitis crónica C. En este sentido se ha realizado un trabajo con el CPG, un fármaco que aumenta las defensas. Se administró el CPG en combinación con Peg-IFNα y ribavirina a pacientes con hepatitis crónica C, comparándolos con otro grupo de pacientes que sólo recibieron Peg-IFNα y ribavirina. Después de 6 meses de tratamiento se observó una disminución del ARN-VCH en el 86% de los casos que recibían CPG frente al 60% de los que sólo fueron tratados con Peg-IFNα y ribavirina. La tolerancia a este fármaco fue buena y los resultados, aunque muy preliminares, son algo prometedores.

En relación con la vacuna terapéutica se presentó un estudio con GI-5005 (levadura con proteínas del virus C). Se inyectó subcutáneamente, 5 días en semana durante 29 días y se observó únicamente una escasa disminución de la carga viral en el 10% de los pacientes. Es decir que la efectividad es escasa y quizás habría que administrar dosis más altas para mejorar la eficacia.

El albuferón es la combinación de albúmina e interferón-α, consiguiendo así prolongar la vida media del interferón y hacer que sea suficiente administrarlo dos veces al mes. En un estudio se trató con albuferón y ribavirina a 115 pacientes y se obtuvo una respuesta mantenida en el 20% de los casos. Se puede concluir que el albuferón puede ser útil en el tratamiento de pacientes con hepatitis crónica C no respondedores a un tratamiento previo con  Peg-IFNα y ribavirina aunque habría que aumentar el porcentaje de respuesta. En un futuro podría ser interesante asociarlo con los nuevos inhibidores.

Un antiviral nuevo es la taribavirina, que es una ribavirina modificada que produce menos anemia. Se trataron 970 pacientes con hepatitis crónica C con distintas dosis de este fármaco. Después de 12 meses de terapia la dosis más efectiva fue la de más de 18 mg/kg con la que se obtuvo una respuesta completa en el 52% de los pacientes, sin observarse anemia. En un futuro podría sustituir a la ribavirina y asociarse al Peg-IFNα.

En el tratamiento de la hepatitis crónica C se está estudiando la posible eficacia del IDN 6550, inhibidor de las pancaspasas que disminuye la inflamación y la fibrosis del hígado in vitro. Cuando se administró el IDN 6550 a pacientes, en el 28% de ellos se normalizaron las transaminasas, demostrando un efecto antiinflamatorio que puede ser útil en la hepatitis crónica C. En un futuro hay que realizar estudios a largo plazo y comparar este fármaco con otros agentes como el ác. ursodeoxicólico y la vitamina E.

El tratamiento con Peg-IFNα se sabe que puede inducir una disminución de la cifra de plaquetas y esto hace que, pacientes que tengan las plaquetas bajas no puedan recibir tratamiento. Se realizó un estudio para evaluar si la administración de la trombopoyetina oral (eltrombopag) durante 4 semanas antes del inicio del tratamiento con Peg-IFNα y ribavirina es útil en pacientes con cifras de plaquetas bajas (20.000-70.000). Se observó que, después de la administración de eltrombopag, la cifra de plaquetas aumentaba  hasta 100.000 y se mantenía así a lo largo de las 12 semanas del tratamiento con Peg-IFNα y ribavirina, sin añadir ningún efecto secundario. Es decir el eltrombopag es útil en pacientes con plaquetas bajas para poder administrarles el tratamiento con Peg-IFNα y ribavirina.

También se valoró el efecto del G-CSF, factor que estimula los leucocitos, como antiinflamatorio en pacientes con hepatitis crónica C sin respuesta al tratamiento con  Peg-IFNα y ribavirina. Con este fármaco, hace ya más de 10 años, en la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV) se realizó un estudio demostrando que su administración en pacientes con hepatitis crónica C disminuye los niveles de transaminasas. También, en otro estudio se ha demostrado que induce una importante mejoría de la evolución clínica de la enfermedad y se debe valorar su utilidad en el tratamiento de la hepatitis C.

Respecto a la influencia de la edad en la respuesta al tratamiento antiviral en la hepatitis crónica C, recientemente se realizó un estudio en el que se incluyeron 4908 pacientes tratados con Peg-IFNα y ribavirina durante 1 año. Se dividieron en grupos por edad: 18-25 años, 26-35 años, 36-45 años, 46-55 años, 56-65 años y mayores de 65 años. La respuesta completa obtenida en personas mayores de 46 años es similar a la que consiguen los pacientes más jóvenes, es decir que la edad no es un factor que influya negativamente en el éxito del tratamiento antiviral.

Recientemente en la FEHV se realizó un estudio para tratar de desarrollar un método sensible para la detección del ARN-VCH en pacientes con infección oculta por virus C, ya que en ellos se plantea la hipótesis de que presentan una cantidad mínima de ARN-VCH en suero no detectable con las técnicas rutinarias de diagnóstico. Para ello se realizó una ultracentrifugación del suero y después la técnica habitual de PCR. Los resultados demostraron que el 58% de estos pacientes con infección oculta por virus C, resultaron tener positivo en suero el ARN-VCH con la nueva técnica (8 veces más sensible que las habituales). Esto es de gran utilidad en el diagnóstico no sólo de la infección oculta sino también en el seguimiento clínico de pacientes respondedores para confirmar la curación.

Respecto al tratamiento de la hepatitis B se presentaron los nuevos avances de los que se deduce que el fármaco de primera elección en pacientes nuevos con hepatitis crónica B AgHBe positivo o antiHBe positivo es el Peg-IFNα durante 48 semanas, ya que consigue un porcentaje de respuesta mantenida mayor que con los análogos de nucleósidos y además no induce el desarrollo de mutantes resistentes.

La lamivudina es un análogo con uso limitado ya que, si se suspende el tratamiento, se produce una reactivación viral y si se mantiene la terapia a largo plazo la posibilidad de aparición de mutantes resistentes es muy alta, alcanzando el 65% a los 5 años. Con el adefovir ocurre lo mismo, la eficacia antiviral a largo plazo es buena pero la frecuente aparición de mutantes resistentes (30% a los 5 años) limita su uso.

El entecavir es un nuevo análogo que ha demostrado eficacia en el tratamiento de la hepatitis crónica B y que pronto estará comercializado en Europa. Dosis de 0.5 mg al día de entecavir durante 3 años han conseguido una respuesta completa en el 85% de los casos tratados, sin efectos secundarios y sin detectarse aparición de mutantes resistentes. Por esto, este análogo será el tratamiento de primera elección cuando exista alguna contraindicación para administrar el Peg-IFNα, tanto en pacientes AgHBe positivo como en pacientes con antiHBe positivo.

Otros nuevos análogos como la telbivudina y la emtricitabina tienen un efecto antiviral favorable pero provocan el desarrollo de mutantes que hacen que no puedan ser considerados útiles, en general, en el tratamiento de la hepatitis crónica B. Respecto a la clevudina se realizó un estudio de tratamiento en 98 pacientes con dosis de 30-50 mg al día durante 12 semanas. La respuesta completa (ADN-VBH negativo y transaminasas normales) se observó en alrededor del 50% de los pacientes tratados pero no se han estudiado la aparición de mutantes por lo que hay que hacer estudios futuros para valorar este riesgo.

Otro trabajo presentado incluía pacientes que desarrollaron mutantes resistentes a la lamivudina y/o adefovir. A ellos se les administró tenofovir a una dosis de 300 mg al día durante 1-5 años. Se consiguió negativizar el ADN-VBH en el 98% de los pacientes, observándose una buena tolerancia sin aparición de mutantes resistentes. Teniendo en cuenta esto, en un futuro se deberían de realizar estudios con tenofovir incluyendo un mayor número de pacientes para poder tener conclusiones definitivas.

En conclusión, el tratamiento de elección de la hepatitis crónica B, tanto AgHBe positivo como antiHBe positivo, es el  Peg-IFNα. Si existen contraindicaciones para administrar este fármaco se debe usar el entecavir. En los casos en los que se detecten mutantes resistentes a la lamivudina y no haya respuesta al adefovir el tratamiento de rescate es el tenofovir.

EL seguimiento de la hepatitis C en remisión debe ser indefinido           DIARIO MEDICO 24/11/06  

Elena Escala Sáenz

El seguimiento de los pacientes infectados por el virus de la hepatitis C que se encuentran en remisión completa debería ser indefinido, ya que el 95 por ciento presentan virus C residual en el hígado, según un estudio que se publica en Clinical Infectious Diseases.

El seguimiento de los pacientes aparentemente curados de la infección por el virus de la hepatitis C debe ser indefinido, ya que al menos el 95 por ciento presentan virus residual en el hígado, según muestra un estudio coordinado por Vicente Carreño, presidente de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, que se publica en el último número de Clinical Infectious Diseases.

En el trabajo se incluyeron 20 pacientes tratados con éxito con interferón pegilado y ribavirina que se encontraban en remisión completa al normalizar los niveles de transaminasas y perder el ARN del virus C. Para confirmar la presencia residual del virus se analizaron las células de sangre periférica y se realizaron biopsias hepáticas. Las muestras obtenidas durante la biopsia fueron divididas en dos porciones.

La primera porción fue utilizada para el examen histológico y la segunda fue sumergida en RNALater (Ambion), no más tarde de 30 segundos desde el momento en el que se consiguió la muestra, y almacenada a -20º. La RNALater es una solución no tóxica estable a la temperatura ambiente y que evita la degradación del ARN celular.

Según los resultados, "el 65 por ciento de los pacientes tenían ARN de virus C en las células de sangre periférica y el 95 por ciento presentaban virus residual en el hígado. El virus se multiplicaba y mantenía su maquinaria intacta. Además, en el 75 por ciento de los casos seguía habiendo inflamación hepática", ha explicado Carreño.

¿Remisión o curación?

Estos datos confirman los resultados obtenidos en investigaciones anteriores, según las cuales el virus de la hepatitis C permanece en las células de sangre periférica de pacientes en los que se había determinado la supuesta curación. "Si se entiende por curación el hecho de eliminar el virus y tener un hígado sano, nuestro trabajo sugiere que deberíamos considerar el uso de la palabra remisión en vez de curación".

Asimismo, Carreño ha señalado que la persistencia del virus C debería ser tomada con precaución en pacientes que se encuentran en situaciones especiales, como inmunosuprimidos o con tratamiento quimioterápico.

"Se ha comunicado el caso de un paciente con hepatitis C crónica que había experimentado una remisión completa, con normalización de los niveles de transaminasas y eliminación del virus C, y que más tarde presentó una reactivación de la infección de la hepatitis aguda por el mismo virus que tenía en el hígado tras recibir tratamiento con prednisona. La única manera de evitar estas reactivaciones y posibles complicaciones a largo plazo, como cirrosis o hepatoma, en pacientes aparentemente sanos es mediante su seguimiento indefinido. No obstante, el pronóstico de la enfermedad es bueno y el tratamiento disminuye drásticamente el riesgo de presentar estas complicaciones", ha concluido Carreño.

(Clinical Infectious Diseases 2006; 43:1277-83).

Infección oculta por el virus C de la hepatitis             ABC Sábado 13/05/06
José María Fernández-Rúa

La confirmación definitiva de la relación causa-efecto entre infección oculta por el virus C de la hepatitis y enfermedad de hígado viene de la mano de un equipo de investigadores españoles, dirigidos por Vicente Carreño. En un trabajo publicado en “Alimentary, Pharmacology and Therapeutics”, Carreño demuestra por primera vez cómo se debe tratar a los pacientes diagnosticados de infección oculta por el virus C. Aproximadamente el 5% de los pacientes con infección oculta por virus C de la hepatitis pueden padecer cirrosis hepática.

A pesar de esto, hasta ahora no estaba claro el posible papel agresivo de la infección oculta por este agente patógeno, y, por otro lado, se desconocía si los pacientes con infección oculta por el virus C podían beneficiarse del tratamiento antivírico con interferón pegilado y ribavirina.

El equipo ha tratado por primera vez en el mundo a pacientes con infección oculta por el virus C de la hepatitis con dos objetivos: comprobar el posible efecto antiviral del tratamiento con esas drogas en esta forma de infección por el virus C y demostrar el posible papel del virus C oculto como causa de la enfermedad hepática. En este estudio se incluyeron pacientes diagnosticados de infección oculta por virus C. Todos ellos tenían las pruebas analíticas de hígado alteradas al comenzar el tratamiento, y se detectaba también el virus C de la hepatitis en las células mononucleares de sangre periférica.

Al finalizar el tratamiento, el 80% de los pacientes normalizaron las pruebas de función hepática y se eliminó el virus C de las células de sangre periférica, con mejoría de la enfermedad hepática demostrada por biopsia.

HEPATOLOGIA                                          DIARIO MEDICO Jueves, 20/04/06
El interferon más ribavirina controla el virus oculto

CLARA SIMON VAZQUEZ

El tratamiento con interferon pegilado y ribavirina de los pacientes con infección oculta por virus C ofrece una normalización de las pruebas de la función hepática, una eliminación del virus C en las células de sangre periférica y una mejoría de la función hepática demostrada a través de una biopsia en un 80 por ciento de los pacientes, según los resultados de un estudio coordinado por Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, en Madrid, que se publica este mes en Alimentary, Pharmacology and Therapeutics.

“El trabajo demuestra cómo se deben tratar los pacientes con infección oculta por virus C y confirma la relación causa-efecto entre infección oculta por virus C y enfermedad hepática”, ha explicado Carreño a Diario Médico.

Datos previos

Se desconocía si los pacientes con infección oculta por el virus C de la hepatitis podían beneficiarse del tratamiento antivírico con interferón pegilado y ribavirina. Así, el citado equipo valoró la evolución de diez pacientes con infección oculta por el virus C de la hepatitis con el fin de comprobar el posible efecto antiviral del tratamiento con interferón pegilado y ribavirina, y de demostrar el posible papel del virus C oculto como causa de la enfermedad hepática.

En este estudio se incluyeron pacientes diagnosticados de infección oculta por virus C, que fueron tratados seis meses con interferón pegilado y ribavirina. Todos ellos tenían las pruebas analíticas de hígado alteradas al comenzar el tratamiento y se detectaba también el virus C de la hepatitis en las células mononucleares de sangre periférica.

Carreño ha recordado que los pacientes con infección oculta por virus C de la hepatitis padecen una enfermedad de hígado crónica, caracterizada por alteración en las pruebas analíticas hepáticas y con inflamación y destrucción en la biopsia. Esta forma de hepatitis C no se puede diagnosticar con análisis de sangre, puesto que el virus C se localiza en el hígado y la única forma de detectarlo es mediante biopsia hepática.

Afectados

Se calcula que puede haber alrededor de 330.000 sujetos en España afectados por infección por virus C oculta y alrededor de 120 millones en el mundo, aunque la cifra no se sabe con exactitud; de hecho, están en marcha varios estudios para conocer exactamente el número de afectados.

Cerca del 5 por ciento de los pacientes con infección oculta por virus C de la hepatitis pueden padecer cirrosis hepática. Hace un año, el mismo grupo publicó un estudio en Gut en el que se indicaba que el virus C oculto se podía transmitir (ver DM del 9-V-2005).

Según Carreño, estos trabajo confirman la importancia de detectar el virus C oculto, ya que puede tener implicaciones epidemiológicas y patogénicas, sobre todo por su posible asociación con el desarrollo de cáncer de hígado y su presencia en las unidades de diálisis. (Aliment Pharmacol Ther 2006; 23: 1.153-1.159).  

 

CONVIVENCIA VÍRICA                                      ABC Sábado 07/01/2006
CALEIDOSCOPIO JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ-RÚA

El hallazgo protagonizado por el investigador y clínico Vicente Carreño, publicado en «Journal of Virology», en el sentido de que los virus B y C pueden «convivir» en el interior de una misma célula tras haberla colonizado y que el primero de ellos tiene capacidad para inhibir el crecimiento del segundo, abre las puertas a nuevos tratamientos para combatir la inflamación infecciosa del hígado. La estrecha relación entre estos dos agentes patógenos era sospechada desde hace tiempo, ya que las personas con una infección crónica por el virus C, el más agresivo y peligroso y para el que todavía no existe curación ni vacuna profiláctica, presentan con frecuencia la infección oculta por el virus B. Este trabajo coordinado por Vicente Carreño es una paso hacia delante para utilizar fragmentos inocuos del virus B para frenar la acción del virus C y, des esta forma, ralentizar el proceso infeccioso. En su opinión, cuando un paciente está infectado por uno solo de los virus mencionados, se le podrían administrar las proteínas del otro para frenar la multiplicación.

El equipo que dirige Carreño descubrió, hace ahora un año, una nueva forma de infección oculta por el virus C de la hepatitis. Otros grupos de científicos de Estados Unidos, Europa y Japón confirmaron este extremo y en un editorial “Gastroenterology” se recomendaba recientemente que los clínicos que atiendan a personas con enfermedades hepáticas deben revisar sus conceptos y tener en cuenta la posibilidad de infección oculta por virus C en pacientes con estas patologías de origen desconocido. Aunque no existen datos oficiales, se cree que en España existen más de 260.000 casos.

En este mismo campo de investigación, Vicente Carreño demostraba en un trabajo publicado antes del verano en “Gut” que el virus C oculto tiene capacidad para replicarse en las células de sangre periférica, por lo que se explicaría el 57% de las enfermedades hepáticas de origen desconocido. La voz de alarma ya se ha dado a los bancos de sangre, para descartar posibles donantes con el virus C oculto, pero uno de los colectivos de mayor riesgo son los pacientes que acuden a dializarse a centros especializados, ya que el riesgo de trasmisión es, aproximadamente, del 12%. A esto hay que añadir que ya se ha identificado el mecanismo molecular por el que este agente patógeno promueve el desarrollo del cáncer hepático.

 

Clara Simón Vázquez. Madrid                                                                                                          DIARIO MEDICO 02/12/2005

El virus de la hepatitis C oculto se puede transmitir

El equipo de Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, ha demostrado que el virus oculto de la hepatitis C se puede multiplicar en las células de la sangre, con lo cual se puede transmitir. Los resultados del estudio se publican este mes en Gut.

Hace un año se descubrió una nueva forma de la hepatitis C, denominada infección por VHC oculta, y se calcula que en España hay unos 264.000 casos. Este mes, el equipo de Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, en Madrid, publica un estudio en la revista Gut que demuestra que el virus C oculto se puede replicar en las células de sangre periférica. Parece ser que la infección oculta podría explicar el 57 por ciento de las enfermedades hepáticas de origen desconocido.
Se ha constatado que el 59 por ciento de los pacientes con la infección oculta por el VHC presentaba niveles elevados de gama glutamil transpeptidasa.
Vicente Carreño ha explicado que lo que preocupa es la capacidad de transmisión; por eso "nos planteamos saber si se multiplica en las células de la sangre, por lo que se decidió detectar la cadena antigenómica del virus".
Después de utilizar la reacción en cadena de la polimerasa, se confirmaron los resultados con hibridación in situ. El 61 por ciento de los 18 enfermos estudiados por el citado equipo presentaba cadena antigenómica detectada por PCR y que, posteriormente, se confirmó con hibridación in situ. "De esta forma, hemos demostrado que el virus C oculto se multiplica en las células, que es potencialmente infeccioso y que se puede transmitir".
Carreño ha recordado que en el 40 por ciento de los casos se desconoce la causa de transmisión. Por eso, recomiendan a los bancos de sangre que determinen la gama glutamil transpeptidasa para descartar los posibles donantes infectados por el virus C oculto. Otro grupo de riesgo son los pacientes que se encuentran en las unidades de diálisis, puesto que el riesgo de transmisión se sitúa en el 12 por ciento.

Otros grupos
También los drogadictos por vía intravenosa y el personal sanitario deben estar atentos por el mayor riesgo de adquirir la infección oculta por virus C.
Los citados hepatólogos han estudiado a familiares de los pacientes con infección oculta por virus C y han observado que la frecuencia es similar a la de los familiares de los que presentan hepatitis C clásica y es superior a la de la población general.
En cuanto a las repercusiones clínicas, Carreño ha indicado que el 4 por ciento ha desarrollado cirrosis hepática, pero que una vez instaurada la infección responden al tratamiento igual que las hepatitis C normales, "y otro tanto ocurre con las vías de transmisión".
No obstante, la evolución de la infección es diferente a la del virus C detectable, "puesto que es más leve, aunque debemos esperar entre cinco y diez años para conocer la historia de una enfermedad. No obstante, se ha observado que cronifica de forma similar al virus C no oculto.
En los 18 pacientes estudiados se ha visto que existe una coinfección con el virus B en el 7 por ciento de los casos, pero no se ha detectado ninguna coinfección con el VIH, "aunque es probable que exista por los grupos de riesgo que pueden contraer la infección por virus C oculto, pero nosotros no lo hemos detectado, ya que en el grupo seleccionado no había VIH+".
(
Gut 2005; 54: 682-685).

 

                                                                                       EL MUNDO, VIERNES 6 DE MAYO DE 2005

Una nueva variante de la hepatitis C podría afectar a más de 264.000 españoles

Un estudio realizado en nuestro país alerta de que esta infección está fuera de control

ROSA M. TRISTAN

MADRID.- Una variante de la hepatitis C que permanece oculta en los análisis de sangre habituales, y que fue descubierta el año pasado por un investigador español, afecta a más de 260.000 españoles. Esta es la preocupante conclusión a la que ha llegado el equipo dirigido por el doctor Vicente Carreño, que alertó ayer de que las personas infectadas podrían estar contagiando el virus a otras sin ser conscientes de ello.

     El hallazgo de esta infección oculta se hizo público en enero de 2004, después de que el equipo de Carreño se interesara por ese 10% de enfermos a los que no se les detecta hepatitis C con las pruebas tradicionales, pero que tienen alteraciones hepáticas.

     Al estudiar estos casos, comprobaron con la llamada técnica de hibridación in situ, mediante una biopsia, que los niveles de un componente de la sangre llamado GGTP estaban elevados, lo que demostraba una infección oculta provocada por el virus C. El 70% de estos pacientes analizados, según los investigadores, tenían ese virus en las células de la sangre periférica.

     El siguiente paso era averiguar si este virus podía transmitirse, un riesgo evidente dado que en el mundo se calcula que esta infección oculta afecta a 80 millones de personas. Para ello, el equipo de Carreño investigó a 18 pacientes con el virus en la sangre y en el hígado.

     Para comprobar si era contagioso estudiaron si existía la cadena antigenómica del virus con dos técnicas diferentes. El resultado, publicado en la revista especializada Gut, fue que en el 61% de los casos el virus se multiplicaba y, por lo tanto, era potencialmente infeccioso. “Sólo se han hecho experimentos con animales, pero está claro que es transmisible y, por lo tanto, que hay un virus que hoy no se detecta y está fuera de control”, explicaba ayer el doctor Carreño en la presentación de estos resultados.

Vías de contagio

Las vías de contagio son las mismas que en la hepatitis C: transfusiones, transmisión de madre a hijo, relaciones sexuales... Pero hay un 40% de casos de causa desconocida.

     Carreño hizo un especial llamamiento a los bancos de sangre, donde rara vez se analizan las transaminasas y nunca la GGTP. “Un test de estos niveles es barato e impediría que este virus C oculto escapara al diagnóstico”, señaló. Aunque en las transfusiones aseguró que el riesgo es muy bajo, puesto que no son de sangre periférica, si defendió la necesidad de detectarlo en los donantes y en los pacientes de diálisis. Otros colectivos en riesgo son los familiares de otros infectados con el virus, los drogadictos y el personal sanitario, según los investigadores.

     De todos los afectados, un 4% llega a desarrollar una cirrosis (la mitad que en el caso de una hepatitis C clásica), pero es un porcentaje que se evitaría si estuvieran diagnosticados y siguieran un tratamiento antiviral. “Esta infección con virus C es menos agresiva porque afecta en función del sistema inmunológico de los pacientes”, explicó Carreño.

 

 

La nueva forma de hepatitis C crónica es menos lesiva  

Un equipo español ha descubierto otro tipo indetectable por los métodos convencionales
MAYKA SÁNCHEZ - Madrid
EL PAÍS - 02-03-2004

 

fotografía

El hepatólogo Vicente Carreño, ayer en Madrid.
(MANUEL H. DE LEÓN)

 

 

 

La infección es leve en la mayoría de los casos y sólo el 7% llega a desarrollar cirrosis

 

 

 

La infección es leve en la mayoría de los casos y sólo el 7% llega a desarrollar cirrosis

La nueva forma de hepatitis C crónica descubierta por un equipo de investigadores españoles, capitaneado por el hepatólogo Vicente Carreño, se revela más leve que la hasta ahora conocida. El trabajo que dirige Carreño, presidente de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, sugiere que el grupo de pacientes estudiado presenta menor carga viral y menor lesión hepática, así como unos niveles de transaminasas menos elevados y una mejor respuesta del sistema inmunológico.

El hallazgo de esta nueva forma de hepatitis C supone la existencia de pacientes infectados y no diagnosticados ni tratados, a pesar de haber sido estudiados por los procedimientos habitualmente empleados hasta ahora.

En 2001 el equipo de Carreño empezó a trabajar con un grupo de 100 pacientes con alteraciones hepáticas sin causa identificada. Estos casos pertenecían a ese porcentaje del 10-18% de individuos con elevación de los valores normales de transaminasas y glutamiltranspeptidasas, dos marcadores cuya alteración indica algún tipo de daño en el hígado.

"Empezamos a hacer biopsias hepáticas", explica el hepatólogo, "y en los 10 primeros casos detectamos en la muestra obtenida la presencia del virus de la hepatitis C, que, sin embargo, no se hallaba en la sangre. Comprobamos que el virus estaba entero en el hígado, que se multiplicaba y generaba enfermedad. Para ello empleamos técnicas complejas, como PCR e hibridación in situ. Con estos mismos métodos pasamos después a analizar los linfocitos, unas células sanguíneas que normalmente no se estudian en esta situación, puesto que el procedimiento habitual es identificar solamente el virus de la hepatitis C en el suero y el plasma de la sangre. Si aquí no aparece, se descarta su presencia en el organismo".

Mediante estas comprobaciones, los investigadores observaron que en el 70% de los enfermos también había presencia de virus C en los linfocitos. Secuenciado y analizado el virus, se vio que pertenecía al subtipo 1b.

"Hasta ahora, con los métodos convencionales se nos escapaban un número de personas infectadas por el virus de la hepatitis C, calculado en unos 85.000 españoles y 29 millones en todo el mundo. Por el momento ignoramos la capacidad para transmitir la infección y si habría que modificar las normas de actuación en los bancos de sangre. Pero todo sugiere que las células sanguíneas de estos pacientes pueden estar infectadas por el virus C sin que se detecte por las técnicas convencionales", sostiene Carreño.

Estos resultados fueron presentados en Boston (EE UU) el 28 de octubre de 2003 ante 3.000 científicos, con motivo del congreso de la Asociación Americana del Estudio del Hígado. El 1 de enero de 2004 se publicaron en The Journal of Infectious Diseases, que destacaba el trabajo y le dedicaba el editorial por su "gran trascendencia". La comunidad científica internacional ha acogido con expectación esta investigación y diversos equipos de todo el mundo se han ofrecido a colaborar con el español.

En declaraciones de Carreño a este periódico, algunas de las dudas que surgieron fueron las siguientes: ¿se trata de un nuevo virus?, ¿es una mutación del virus C? o ¿será que estos pacientes reaccionan con una respuesta inmunológica diferente, porque poseen mejores defensas?

"Los estudios que hemos realizado hasta ahora en 150 pacientes revelan que hay una mejor respuesta inmune, pero no sabemos qué capacidad de contagio tienen. En nuestra experiencia, la infección es leve en la mayoría de los casos y sólo el 7% llegan a desarrollar cirrosis. Además, la mayoría de estos pacientes de hepatitis C crónica, diferente a la clásica, responden al tratamiento", explica.

Sólo el 5% de los 150 había recibido en algún momento de su vida transfusión sanguínea.

 

VIRAL HEPATITIS PREVENTION BOARD MEETING
            (Sevilla, Spain, March 11-12, 2004)
HEPATITIS B VACCINE: LONG-TERM EFFICACY, BOOSTER POLICY, AND IMPACT OF HBV MUTANTS ON HEPATITIS B VACCINATION PROGRAMMES

Ponencia del Dr. Vicente Carreño "Follow-up of hepatitis B vaccination: studies in Spain"

 

II INTERNATIONAL SYMPOSIUM ON VIRAL HEPATITIS OF LISBON, March 5, 6. 2004
            (Hotel Meridein, Lisboa)

Ponencia del Dr. Vicente Carreño "Occult hepatitis C virus infection in patients with abnormal liver tests of unknown aetiology"

 

IV ENCUENTRO NACIONAL DE SALUD Y MEDICINA DE LA MUJER, 25 al 27 de Febrero de 2004
            (Palacio de Congresos, Madrid)

Ponencia del Dr. Vicente Carreño "Necesidad de la vacunación contra la hepatitis B en la mujer española"

 

ACTIVIDAD DE INVESTIGACIÓN

El virus C de la hepatitis puede escaparse de los métodos usados para su diagnóstico

Un grupo de investigadores dirigidos por Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, ha localizado una nueva forma de hepatitis C no diagnosticable con los métodos utilizados en los centros sanitarios y que, por tanto, se encuentra fuera de control, con una posible incidencia de 85.000 personas en España y más de 29 millones en todo el mundo.

El estudio, presentado en una reunión la Asociación Americana del Estudio del Hígado, supone un importante cambio en los procedimientos epidemiológicos y diagnósticos utilizados para la detección de la infección por el virus de la hepatitis C.


Para Carreño, "a partir de este descubrimiento es imprescindible, para poder diagnosticar a pacientes cuya causa de enfermedad se desconoce, tomar una biopsia hepática y aplicar en ella una tecnología sofisticada para detectar el virus C de la hepatitis".

Vicente Carreño, coordinador del estudio.
FOTO: Agustín Iglesias.

Según ha indicado Carreño, es imprescindible realizar nuevos estudios, puesto que las células de la sangre de estos enfermos pueden estar infectadas por el virus C de la hepatitis sin que se detecte con la tecnología utilizada hasta ahora.

Sujetos analizados
Los investigadores han analizado la presencia del ARN del VHC en biopsias hepáticas de 100 pacientes que fueron negativos para anticuerpos del VHC y para el ARN sérico del VHC y que presentaban test de función hepática anormales.

Según los resultados del trabajo, que se publica en The Journal of Infectious Diseases, los pacientes con análisis de la función hepática anormales pueden presentar ARN del VHC intrahepático en ausencia de anticuerpos frente al VHC o de ARN del virus C de la hepatitis.

Los pacientes con infección por el VHC oculta eran más propensos a tener actividad necroinflamatoria y fibrosis si se comparaban con los sujetos sin ARN del VHC intrahepática.

08 de enero de 2004 DIARIO MEDICO.COM

INVESTIGADORES ESPAÑOLES DEMUESTRAN QUE LA HEPATITIS C PUEDE ELUDIR LOS ANALISIS

N. RAMÍREZ DE CASTRO

Un estudio español, dirigido por el hepatólogo Vicente Carreño, aconseja realizar biopsias de hígado para descartar o confirmar la enfermedad

MADRID. Entre 150 y 200 millones de personas padecen hepatitis C en el mundo, y de ellos 800.000 enfermos son españoles. Se trata sólo de estimaciones porque se sospecha que la enfermedad está infradiagnosticada. Ahora una investigación española, dirigida por el hepatólogo Vicente Carreño, ha confirmado la sospecha. No sólo porque un paciente puede estar infectado sin notar ningún síntoma de la enfermedad sino porque en algunos casos la infección sería indetectable con los sistemas de detección convencionales. El estudio, que se publica en «The Journal of Infectious Diseases», ha encontrado el virus de la hepatitis C en muestras de hígado en personas con análisis de sangre negativos. Lo que lleva a la conclusión de que la infección puede permanecer oculta en los análisis que se realizan de forma rutinaria en los centros sanitarios. La revista científica destaca el estudio español en portada y le dedica un artículo editorial por su trascendencia.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores realizaron análisis complejos en muestras de hígado, procedentes de cien pacientes. Todos ellos padecían problemas hepáticos de origen desconocido y las pruebas rutinarias de hepatitis C habían proporcionado resultados negativos.

El equipo de investigadores estudió las biopsias con técnicas sofisticadas de análisis -reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que permite amplificar muestras genéticas, e hibridación «in situ»-, y detectaron la presencia del virus C de la hepatitis en 57 de los pacientes. Estos resultados inducen a pensar que si se realizaran más biopsias en personas con problemas hepáticos podrían salir a la luz numerosos pacientes con mínimas alteraciones difíciles de detectar con los sistemas sencillos. Vicente Carreño, presidente de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, estima que podría haber unos 85.000 enfermos españoles y más de 29 millones de personas en todo el mundo en esta situación.

Nuevo subtipo

Carreño, que hoy presentará su trabajo en Madrid en una rueda de prensa, explicó a ABC que esta forma de hepatitis C no diagnosticable con los métodos tradicionales «es un nuevo subtipo del virus C que ya ha sido aislado». Y aseguró que tras el descubrimiento de su equipo «será imprescindible realizar una biopsia hepática, así como estudiar las muestras de hígado con la misma tecnología» para confirmar o descartar la presencia del virus C en pacientes con enfermedad hepática desconocida.

En declaraciones a Efe, Carreño pidió nuevos estudios para confirmar si las células de la sangre de estos enfermos con hepatitis C oculta pueden estar también infectadas por el virus. Si estuvieran, las implicaciones del descubrimiento afectarían a donantes de sangre y órganos. La enfermedad puede transmitirse en una transfusión de sangre y, por tanto, donantes con la infección oculta podrían estar transmitiendo la infección.

El equipo del hepatólogo Vicente Carreño fue quien detectó hace dos años el virus C de la hepatitis en las glándulas sudoríparas y en la piel de pacientes que padecen esta enfermedad en su fase crónica. Era la primera vez que se encontraba el virus en el sudor humano. Su trabajo demostró que este agente patógeno puede sobrevivir al sudor, aunque probablemente sin capacidad de infectar. Las hipótesis defendidas por algunos investigadores como Carreño indican que el virus también podría estar en el cerebro, páncreas, estómago e intestino delgado. El hepatólogo trabaja también en el desarrollo de una vacuna terapéutica. El objetivo es estimular la respuesta inmunológica del paciente frente a la acción del virus.

jueves 8 de enero de 2004. ABC

 
Descubren un tipo de hepatitis C que no detectan los análisis
Un equipo dirigido por un científico español
 
08-01-2004 CADENA SER / AGENCIAS
  Una nueva forma oculta del virus de hepatitis C, descubierta por la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV), podría transmitirse por la sangre, aunque las pruebas dan negativo en los marcadores de suero. En unos meses se demostrará si este virus, que se encuentra en las células de sangre, está activo, explicó hoy el presidente de la FEHV, el doctor Vicente Carreño.  
   

Este equipo de investigadores ha demostrado que en algunos casos el virus de la hepatitis C permanece oculto en el hígado y es imposible de detectar por los análisis tradicionales si no se hace una biopsia y se aplica una complicada técnica de hibridación para detectar el virus.

En la mayoría de los pacientes con esta infección oculta no hay antecedentes de prácticas de riesgo como compartir jeringuillas o haberse sometido a una transfusión de sangre.

Ahora se está investigando si en estos casos el virus también está activo en las células de la sangre. De ser así, como suponen los investigadores, tendría implicaciones en los diagnósticos, en las transfusiones y bancos de sangre, en los tratamientos de diálisis y en los transplantes de órganos.

El descubrimiento se ha publicado en una revista científica médica de Estados Unidos. En una estimación se calcula que 29 millones de personas podrían tener esta infección oculta de hepatitis C.

 

 

 

 

CENA ANUAL

            La Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV) es una entidad sin ánimo de lucro, cuyo objetivo esencial es mejorar el conocimiento y tratamiento de las hepatitis crónicas virales y otras enfermedades hepáticas. Gracias a la actividad de esta Fundación, se pueden financiar estudios de investigación, becarios, etc.   

            Como todos los años, se va a realizar una cena organizada por la FEHV con el fin de obtener fondos que permitan continuar los proyectos de investigación para el tratamiento de las hepatitis víricas. La cena tendrá lugar el martes 13 de junio de este año 2006, a las 21:00 horas en el Hotel  Miguel Angel Occidental de Madrid (C/ Miguel Angel 29-31).

            En este acto se comentará la evolución de los proyectos de investigación en marcha, así como los últimos avances en enfermedades hepáticas por virus.

            Por estos motivos, en nombre del Patronato Rector de la FEHV tengo el gusto de invitarle a la cena. El coste por persona es de 65 € y usted puede contribuir al proyecto de investigación acudiendo a la cena, o en caso de no poder asistir, realizando un donativo por la cantidad que usted desee.

            Su aporte lo puede hacer enviando un talón a:

                        FUNDACION PARA EL ESTUDIO DE LAS HEPATITIS VIRALES
                        C/ Guzmán el Bueno, 72. Bajo
                        28015 MADRID

especificando su nombre y apellidos, y si acudirá o no a la cena.

            También, puede ir directamente al acto abonando la cantidad a la entrada. (En este caso le rogamos confirmación a la dirección mencionada o por teléfono al siguiente número: 91- 544.60.13).

            Le agradecemos su sensibilidad e interés por ayudar de esta manera a la investigación sobre enfermedades hepáticas.

            Reciba un cordial saludo,

                                                                        Fdo: Dr. Vicente Carreño García
                                                                      Presidente del Patronato de la FEHV  

 

X SYMPOSIUM INTERNACIONAL SOBRE HEPATITIS VIRALES (Madrid, Enero - 2003)  

Una vacuna para la hepatitis C crónica empezará a administrarse a pacientes el próximo año

 

La variabilidad del virus C es el mayor problema para obtener vacunas eficaces. ABC

La variabilidad del virus C es el mayor problema para obtener vacunas eficaces. ABC

MARGARITA DÍAZ   

Las vacunas para combatir las hepatitis B y C, las más agresivas y peligrosas, fueron asuntos destacados en el X Simposio Internacional sobre Hepatitis Virales. clausurado ayer en Madrid

MADRID. Una vacuna terapéutica, dirigida a curar la hepatitis crónica provocada por el virus C, podrá comenzar a administrarse a estos pacientes el próximo año. España, por medio de la Fundación para el Estudio de Hepatitis Virales (FEHV), que preside el doctor Vicente Carreño, participa en esta investigación junto con el Instituto Karolinska (Suecia) y la Universidad de Gante (Bélgica). El proyecto se llama TheravacC y está financiado por la Unión Europea. En nuestro país se estima que algo más de 800.000 personas (en torno al 2 por ciento de la población) están infectadas por el virus C de la hepatitis. De ellos, la cuarta parte no tendría prácticamente lesión todavía, pero en cualquier caso muchos estarían aún sin diagnosticar porque esta enfermedad no suele dar síntomas hasta un grado avanzado.

Las vacunas para combatir las hepatitis B y C, las más peligrosas, fueron asuntos destacados en el X Simposio Internacional sobre Hepatitis Virales. organizado por la FEHV y clausurado ayer en Madrid por la primera teniente de alcalde, Mercedes de la Merced. Los investigadores buscan tanto vacunas preventivas (para evitar la infección) como terapéuticas (para erradicarla una vez adquirida).

Cada vez más virus B mutantes

«La hepatitis B es más contagiosa y agresiva que la hepatitis C, pero también más fácil de curar. La hepatitis C, aunque más leve, resulta más difícil de curar porque el virus que la provoca es más inestable», indica el doctor Carreño. La vacuna frente al virus B ha reducido de forma drástica el número de infecciones. Sin embargo, cada vez se encuentran más virus mutantes, de manera que incluso personas vacunadas contra la hepatitis B llegan a infectarse por otro virus mutante que «escapa» a la acción de los anticuerpos que crea la vacuna. En Asia es donde se han hallado más virus B mutantes. que resultan igualmente agresivos y capaces de causar enfermedad hepática. Para los expertos reunidos en el simposio, esto tiene importantes repercusiones epidemiológicas en la medida en que se cree protegida una población que no lo está del todo. Hay que investigar, por tanto, en nuevas vacunas eficaces.

Ante una infección por virus B pueden darse dos situaciones: que la persona sea portadora del virus sin síntomas (con apenas lesión) o que desarrolle una hepatitis crónica. Según los estudios presentados en este encuentro internacional, la posibilidad de que se dé el paso hacia la enfermedad crónica es del 27 por ciento en diez años. Se estima que en España hay unos 700.000 portadores sanos de virus B y, si se cumple esa probabilidad, se incrementaría notablemente el número de pacientes con hepatitis crónica. Pero, por el momento, no es posible predecir qué portadores sanos la desarrollarán.

En vista de ello, una de las conclusiones de los investigadores es que los portadores sanos del virus B que presenten transaminasas normales y una mínima lesión hepática deben ser controlados cada seis meses durante toda su vida, porque existen posibilidades de que la enfermedad evolucione hacia formas más agresivas. Hasta ahora, se consideraba suficiente con verles una vez al año.

La difícil vacuna contra el virus C

El mayor peligro de la hepatitis es que se haga crónica y progrese hasta llegar a la fibrosis (el tejido hepático se hace fibroso y pierde funcionalidad) y, en su último grado, a la cirrosis. Curiosamente, ese proceso no depende ni de la carga viral ni del tipo de virus C, sino de otros factores: mayor edad, ingesta de alcohol, coinfección con virus del sida o virus B, exceso de hierro y situación de inmunosupresión (en pacientes sometidos a trasplante, por ejemplo). También el depósito de grasa en el hígado, la obesidad, la diabetes y el aumento de colesterol y triglicéridos acrecientan el riesgo de que ese proceso fibrosis-cirrosis progrese.

La hepatitis C es la más difícil de tratar y constituye la primera causa de trasplantes de hígado. «El virus C de la hepatitis es capaz de infectar otros tejidos del cuerpo, pero donde causa daño es en el hígado. Las células hepáticas tienen un receptor específico que permite la infección del virus C», explica.

ABC   25 de enero de 2003

María Poveda. DIARIO MEDICO

24 de enero de 2003  

La hepatitis C leve debe ser tratada para evitar su progresión

Los casos leves de hepatitis C, aquéllos que no presentan fibrosis, también deben recibir terapia antiviral, según las conclusiones de un estudio italiano dado a conocer en el X Simposio Internacional sobre Hepatitis Virales, que se celebra en Madrid presidido por Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de Hepatitis Virales. Los resultados demuestran que a largo plazo estos pacientes pueden llegar a presentar cirrosis.

Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de Hepatitis Virales.
Foto: Agustín Iglesias.

La hepatitis C leve con fibrosis mínima o sin ella progresa a fibrosis avanzada y cirrosis en más de la mitad de los casos. Estas son las conclusiones de un estudio presentado en el X Simposio Internacional sobre Hepatitis Virales que se está celebrando en Madrid. "Conocer este dato es muy relevante para tomar la decisión de iniciar un tratamiento en pacientes con hepatitis C leve, que hasta ahora no recibían terapia antiviral, al considerarlos con buen pronóstico", ha comentado el presidente de este simposio, Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales.

El estudio, llevado a cabo en la Universidad de Padova (Italia) por el equipo de Alfredo Alberti, incluyó a 106 pacientes con hepatitis crónica leve que fueron seguidos durante un periodo medio de 7,6 años con biopsias