Fundación Estudio

Hepatitis Virale

                                                                               

 

NOTICIAS

 

CENA ANUAL

      

La Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV) es una entidad sin ánimo de lucro, cuyo objetivo esencial es mejorar el conocimiento y tratamiento de las hepatitis crónicas virales y otras enfermedades hepáticas. Gracias a la actividad de esta Fundación, se pueden financiar estudios de investigación, becarios, etc. 

Como todos los años, se va a realizar una cena organizada por la FEHV con el fin de obtener fondos que permitan continuar los proyectos de investigación para el tratamiento de las hepatitis víricas. La cena tendrá lugar el jueves 18 de junio de este año 2009 a las 21:00 horas en el Hotel  Miguel Angel Occidental de Madrid (C/ Miguel Angel 29-31).

Al finalizar la cena se podrán hacer preguntas por escrito sobre cualquier asunto relacionado con hepatitis víricas.           

            Por estos motivos, en nombre del Patronato Rector de la FEHV tengo el gusto de invitarle a la cena. El coste por persona es de 75 € y usted puede contribuir al proyecto de investigación acudiendo a la cena, o en caso de no poder asistir, realizando un donativo por la cantidad que usted desee.

            Su aporte lo puede hacer enviando un talón a:

                       FUNDACION PARA EL ESTUDIO DE LAS HEPATITIS VIRALES
                       C/ Guzmán el Bueno, 72. Bajo
                       28015 MADRID

            o mediante transferencia bancaria a la siguiente cuenta:

                       0065  0070  98  0001033177

            También, puede ir directamente al acto abonando la cantidad a la entrada.

           En todos los casos le rogamos confirmación a la dirección mencionada o por teléfono al siguiente número: 91- 544.60.13.

            Le agradecemos su sensibilidad e interés por ayudar de esta manera a la investigación sobre enfermedades hepáticas.

            Reciba un cordial saludo,

                                                        Fdo: Dr. Vicente Carreño García
                                                        Presidente del Patronato de la FEHV  

 

 

ACTIVIDAD DE INVESTIGACIÓN

LA RAZON                                                                                      1/02/2009

 

P.P. MADRID

 

 UN TEST DE ANTICUERPOS DETECTA LA HEPATITIS C OCULTA

30 Enero 09 - P. P. Madrid

Hasta ahora no existía un análisis sencillo para detectar en sangre la infección oculta por virus C. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV), dirigidos por el Vicente Carreño, publican en el próximo número de febrero de la revista «Journal of Hepatology» un método nuevo, fácil de realizar, para diagnosticar la infección oculta por virus C en sangre. «A través de un test de una serie de determinados anticuerpos, que reaccionan ante el bacilo, podemos detectar la infección sin necesidad de biopsiar al paciente, ni realizar complicados análisis de laboratorio», apunta Carreño. En el estudio incluyeron a 145 pacientes diagnosticados de infección oculta por virus C en una biopsia hepática. Desarrollaron una nueva prueba diagnóstica en sangre de anticuerpos dirigidos contra la región core del virus C de la hepatitis (la más reactiva del microorganismo) y comprobaron que el 40 por ciento de los pacientes con infección oculta por virus C (que resultaban negativos en las pruebas comerciales de anticuerpos de hepatitis C), tenían la infección. Un gran avance Alrededor de 250.000 españoles y 40 millones de personas en el mundo tienen hepatitis C y no lo saben, ya que aunque tengan análisis alterados, «los médicos tampoco lo diagnostican porque en sangre no se refleja la existencia de esa infección, puesto que sólo se puede identificar en hígado», explica Carreño. Esta forma de hepatitis C se conoce como infección oculta por virus C y fue descrita por primera vez en el año 2004 por miembros FEHV. Desde entonces se han publicado numerosos artículos científicos y hoy se conoce que un tres por ciento de los pacientes puede tener cirrosis hepática y también se ha relacionado con cáncer de hígado. «Diagnosticarlo es importante también para evitar los contagios familiares», añade Carreño.

 

 

DIARIO MEDICO                                                                          28/01/2009

 

C. Simón Vázquez

 

UN NUEVO METODO DETECTA ANTICUERPOS DEL VIRUS DE LA HEPATITIS C OCULTO

Cerca de 250.000 españoles y 40 millones de personas en el mundo tienen el virus de la hepatitis C y no lo saben, ya que, aunque sus análisis hepáticos están alterados, los médicos tampoco lo pueden diagnosticar porque en sangre no se refleja la existencia de esa infección pues sólo se puede identificar en el hígado.

Esta forma de hepatitis C se conoce como infección oculta por virus C y fue descrita por primera vez en el año 2004 por miembros de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV).

Desde entonces se han publicado diversos estudios sobre la infección oculta por virus C y se sabe que un 3 por ciento de los pacientes pueden tener cirrosis hepática y también se ha relacionado con cáncer de hígado. Además, los pacientes con infección oculta por virus C son capaces de transmitir la infección a otras personas y no pueden tomar medidas para evitarlo puesto que no lo saben.

Hasta ahora no existía un análisis sencillo para poder detectar en sangre la infección oculta por virus de la hepatitis C.

Primeros datos
Un equipo de la FEHV, coordinado por Vicente Carreño, publica un estudio en The Journal of Hepatology en el que se describe un método nuevo, fácil de realizar, para diagnosticar la infección oculta por virus C en sangre. En el trabajo, cuyo primer autor es Juan Quiroga, se incluyeron 145 pacientes diagnosticados de infección oculta por virus C en una biopsia hepática.

También han desarrollado una nueva prueba diagnóstica en sangre de anticuerpos dirigidos contra la región core del virus C de la hepatitis (la más reactiva del virus) y comprobaron que el 40 por ciento de los pacientes con infección oculta por virus C tenían anticuerpos e infección oculta por virus C.

Esta prueba permite diagnosticar la infección oculta por virus C mediante un análisis de sangre.

Herramienta útil
En un editorial que también se publica en The Journal of Hepatology Tomasz Michalak, de los Centros de Ciencias de la Salud de Canadá, destaca la importancia del test del virus de la hepatitis C oculto, puesto que será de utilidad para un importante número de pacientes. El estudio pone de manifiesto la necesidad de desarrollar nuevos análisis que se empleen clínicamente para detectar anticuerpos anti-VHC con alta sensibilidad, de forma que se impliquen algunos laboratorios que luego los quieran comercializar.

 

XIII CONGRESO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS Y MICROBIOLOGÍA CLÍNICA, Madrid. 2008
Ponencia del Dr. Vicente Carreño "Infección oculta por el virus C de la hepatitis: ¿una nueva forma de hepatitis C?"
XII SEMINARIO "PROBLEMATICA DEL VHC EN NEFROLOGÍA", Madrid. 2008
Ponencia del Dr. Vicente Carreño "Diagnóstico de la infección oculta por VHC en suero por ultracentrifugación y PCR"
CONFERENCIA PARA PACIENTES

Dr. Vicente Carreño                                                                                   

El pasado día 29 de noviembre tuvo lugar una conferencia impartida por el Dr. Carreño que, como viene siendo habitual en los últimos años, organiza la Asociación Nacional para la defensa y ayuda de afectados por la hepatitis C. En ella se comentaron los nuevos avances en el tratamiento de las hepatitis virales presentados en el Congreso de la Asociación Americana para el Estudio del Hígado celebrado en EEUU.

AVANCES EN EL CONOCIMIENTO DE LAS HEPATITIS B Y C

HEPATITIS B

           El virus B de la hepatitis (VBH) está compuesto de ADN y es altamente infeccioso. En una persona infectada crónicamente por el virus B se producen cien mil millones de partículas víricas diarias. El VBH es aproximadamente cien mil veces más infeccioso que el del SIDA y esto explica que existan 370 millones de personas infectadas por VBH en el mundo.

            La infección crónica por virus B presenta dos fases: En los primeros años de la enfermedad, el VBH está muy activo y se detecta el antígeno “e” de la hepatitis junto con una alta carga viral (fase de alta replicación) y la enfermedad hepática es generalmente agresiva. Posteriormente, de forma espontánea o por el tratamiento, desaparece el antígeno “e”, se detecta el anticuerpo anti-HBe con disminución de la carga viral (fase de baja replicación) y la enfermedad hepática es generalmente menos agresiva.

            Los pacientes infectados crónicamente con VBH en cualquiera de las dos fases de replicación, no tienen síntomas y pueden presentarse varias situaciones:

                     1) Portador sano de virus B.
                     2) Hepatitis crónica B
                     3) Cirrosis hepática.

             El portador de virus B tiene los análisis de hígado normales pero, a pesar de esto, un 20% de ellos pueden tener una enfermedad de hígado agresiva y por lo tanto deben someterse a revisiones periódicas indefinidamente porque, eventualmente, puede ser imprescindible tratarlos. La hepatitis crónica B y la cirrosis suelen ser asintomáticas, aunque a veces se puede notar cansancio, retención de líquido abdominal, hemorragias, etc. y necesitan tratamiento.

TRATAMIENTO DE LA HEPATITIS B

             En los últimos años se han desarrollado nuevos fármacos eficaces en el tratamiento de la hepatitis B. Así, el interferón alfa pegilado (Peg-IFNα) se caracteriza por tener una liberación lenta y el efecto de una inyección subcutánea permanece 7 días, mejorando la eficacia en relación con el interferón alfa convencional.

             El Peg-IFNα administrado durante 6-12 meses a pacientes con hepatitis crónica B (con alto nivel de replicación) elimina el antígeno “e” (en un 32% de los casos) con desaparición del ADN-VBH en sangre (25%) y mejora la enfermedad hepática (38%).

             Por otra parte, en la hepatitis crónica por virus B con bajo nivel de replicación (anti-HBe), el Peg-IFNα administrado durante 12 meses consigue el aclaramiento del ADN-VBH (63%) y mejoría de la enfermedad hepática (48%) demostrada mediante biopsia.

             Sin embargo, existen contraindicaciones para su administración (bajo número de plaquetas, enfermedades autoinmunes...). Además, el Peg-IFNα puede producir efectos secundarios (cansancio, fiebre, dolores articulares, adelgazamiento, alteraciones psicológicas) que a veces, provocan la interrupción de su administración.

             Más recientemente se han incorporado nuevos fármacos en el tratamiento de la hepatitis B denominados análogos de nucleósidos. Estos fármacos actúan inhibiendo la DNA polimerasa del virus B (enzima que multiplica el virus).El primero en comercializarse y que actualmente se sigue utilizando es la Lamivudina. Este fármaco se administra por vía oral (100 mg/día) y consigue en la hepatitis crónica B con alto nivel de replicación, la desaparicióndel antígeno “e” (18%), la negativización de ADN-VBH (44%) y mejoría de la enfermedad hepática (56%). La tolerancia a la Lamivudina es excelente y no produce efectos secundarios. En pacientes con hepatitis crónica B y bajo nivel de replicación (anti-HBe) la Lamivudina consigue negativizar el VBHDNA en el 50% de los casos con mejoría de la enfermedad del hígado en el 60%. La duración del tratamiento con Lamivudina puede ser de 5 años o más. Sin embargo, un problema importante con la Lamivudina es la aparición de mutantes del virus B resistentes al fármaco, lo que produce la reactivación y empeoramiento de la enfermedad. Así, la Lamivudina induce la aparición de mutantes resistentes de virus B en un 25% de pacientes al primer año; 38% al segundo año; 50% al tercer año; 67% al cuarto año y 65% al quinto año. Por lo tanto, la Lamivudina se está dejando de utilizar. Otro fármaco empleado en el tratamiento de la hepatitis B es el Adefovir, que es un análogo de nucleósido con una eficacia y tolerancia similar a la Lamivudina pero que induce un menor desarrollo de mutantes resistentes (29% a los 5 años). Sin embargo desde hace 6 meses se ha comercializado en España otro fármaco para el tratamiento de la hepatitis B: el Entecavir. Este fármaco es similar al Adefovir y a la Lamivudina pero presenta la gran ventaja de apenas provocar la aparición de mutantes resistentes (1% a los 4 años de tratamiento). Por tanto, en la hepatitis crónica B el tratamiento de elección actualmente si se utilizan análogos de nucleósidos es el Entecavir. También se están haciendo estudios con otro medicamento: el Tenofovir. En los ensayos clínicos se ha demostrado que el Tenofovir es más eficaz que el Adefovir y no aparecen resistencias. Se estima que el Tenofovir esté aprobado para el tratamiento de la hepatitis B aproximadamente en 1 año.

HEPATITIS C

             El virus C de la hepatitis (VCH) tiene un genoma ARN de 3.200 bases y produce infección crónica. En una persona infectada crónicamente por el virus C se producen 1 billón de partículas de virus al día. El VCH es aproximadamente 1.000 veces más infeccioso que el virus del SIDA. Existen 170 millones de personas infectadas por VCH en el mundo y alrededor de un millón en España, aunque se cree que hay muchos pacientes sin diagnosticar puesto que en el 90% de los casos no hay síntomas. La infección crónica por VCH puede producir en los pacientes diferentes situaciones clínicas. Así, un 10% de los pacientes con VCH son portadores asintomáticos, es decir, tienen los análisis de hígado normales (valores normales de transaminasas). Sin embargo, un 20% de estos portadores asintomáticos a pesar de tener una analítica normal presentan inflamación y destrucción del hígado y por lo tanto hay que tratarlos. Los otros portadores asintomáticos deben ser sometidos a revisiones periódicas puesto que la infección se puede reactivar y provocar una enfermedad de hígado agresiva. El resto de los pacientes tienen una hepatitis crónica (análisis de hígado alterados) con diversos estadios y deben ser sometidos a tratamiento puesto que un 20% de ellos pueden desarrollar cirrosis hepática en un período de 20 años y entre un 1-5% cáncer de hígado.

             Existen distintos tipos de virus C: 6 genotipos y 36 subtipos y según sea el genotipo que infecta la duración del tratamiento varía.

             El tratamiento actual de la hepatitis C consiste en la administración de interferón alfa pegilado (Peg-IFNα) y ribavirina. El Peg-IFNα se administra por vía subcutánea, una vez por semana y la ribavirina por vía oral, ajustándose la dosis según el peso del paciente. El tratamiento de Peg-IFNα y ribavirina dura de 6 meses (genotipos 2-3) a 12 meses (genotipos 1,4,5 y 6). La terapia produce efectos secundarios importantes, sobre todo en las dos primeras semanas (síntomas parecidos a los de la gripe, fiebre alta, cansancio, malestar general). Posteriormente, los efectos secundarios se atenúan, aunque puede aparecer pérdida de apetito, adelgazamiento, alteraciones psicológicas, etc. Aproximadamente, el 50% de las hepatitis crónicas C mejora sustancialmente con el tratamiento, disminuyendo la inflamación y destrucción en el hígado. Sin embargo, en estudios recientes se ha demostrado que sólo en el 5% de las hepatitis C tratadas con éxito, se elimina completamente el VCH del hígado y por lo tanto, se recomienda un seguimiento indefinido incluso de los pacientes que tuvieron respuesta favorable puesto que existe algún riesgo de reactivación de la enfermedad a lo largo del tiempo. El tratamiento con Peg-IFNα y ribavirina puede producir anemia (disminución de glóbulos rojos), leucopenia (disminución de leucocitos), y plaquetopenia (disminución de plaquetas), lo que conduce con frecuencia a la interrupción del tratamiento, o que no se pueda administrar a una proporción de pacientes con hepatitis C por tener estos parámetros disminuidos antes de comenzar la terapia.

             En los últimos años para poder tratar a pacientes que tienen o desarrollan anemia se ha añadido al Peg-IFNα y ribavirina, la eritropoyetina que aumenta el número de glóbulos rojos y posibilita la administración de la terapia. Por otra parte, si disminuyen los leucocitos, para no interrumpir la terapia se puede administrar factor estimulante de leucocitos que incrementa eficazmente su cantidad.

             Con respecto a la cifra de plaquetas, se están haciendo ensayos clínicos con un fármaco nuevo (Eltrombopag) que administrado por vía oral consigue aumentar significativamente el número de plaquetas (de 20.000 a más de 100.000). Esto supone un importante avance puesto que los pacientes con hepatitis C con plaquetas bajas se podrán tratar con antivirales administrando simultáneamente Eltrombopag y además se evitará la disminución de las mismos durante la terapia. Probablemente, en aproximadamente 2 años, este fármaco estará disponible.

              Recientemente, se ha demostrado que el Danazol (disponible en España) puede aumentar la cifra de plaquetas en la hepatitis C (de 73.000 a 123.000) y por lo tanto, puede ayudar a controlar la disminución de plaquetas durante el tratamiento. Sin embargo, el Danazol puede producir lesión del hígado en el 5% de las hepatitis C y se debe administrar si fuera imprescindible bajo estrictos controles analíticos.

              Existe otro tipo de interferón (Albinterferón) que se está ensayando en pacientes con hepatitis C. El Albinterferón consiste en la fusión de albúmina e interferón alfa y tiene la ventaja de que su vida media es más prolongada y por lo tanto se administra 1 o 2 veces al mes (en lugar de las 4 veces del Peg-IFN alfa). Los resultados obtenidos hasta ahora con el Albinterferón son similares a los del Peg-IFN alfa aunque la tolerancia es mejor.

             Actualmente, se están desarrollando nuevos fármacos antivíricos para el tratamiento de la hepatitis C. Estos medicamentos van dirigidos a inhibir partes del virus C de la hepatitis esenciales para su supervivencia y reproducción (denominadas proteasa y polimerasa). El problema que presentan es que pueden aparecer mutantes del virus resistentes a estos fármacos hasta en un 20% de los pacientes y esto hace que pierdan eficacia. Incluso se ha detectado la aparición de mutantes resistentes con tan sólo con 4 días de tratamiento. Esto ocurre porque basalmente en los pacientes con hepatitis C existen mutantes resistentes en pequeñas cantidades debido tanto al alto nivel de multiplicación del virus como a errores de la polimerasa (enzima responsable de su reproducción). Por estas razones, los nuevos inhibidores de virus C se administrarán en un futuro en combinación con Peg-IFN alfa y ribavirina y no se deben usar como único fármaco.

             Entre los diversos fármacos inhibidores de la proteasa y polimerasa del virus C que se están administrando en ensayos clínicos a pacientes, el más estudiado hasta ahora es el VX-950 (inhibidor de la proteasa). Se están realizando diversos estudios administrando VX-950 junto con Peg-IFN alfa y ribavirina. Alrededor del 61% de las pacientes con hepatitis crónicas C tratados con esta combinación de farmacos responde a la terapia y esto supone mejorar el 50% de respuesta que se obtiene con Peg-IFN alfa y ribavirina, aunque hay que esperar a que se terminen de realizar los ensayos clínicos.

           Por otra parte, se está investigando el R1626 (inhibidor de la polimerasa) en el tratamiento de la hepatitis C, administrado simultáneamente con Peg-IFN alfa y ribavirina. Los resultados preliminares con R1626 son similaresa los obtenidos con VX-950.

           En general, la tolerancia a los inhibidores de virus C es aceptable aunque se producen con frecuencia aparición de lesiones cutáneas (56%), nauseas (53%), picores (42%) y diarrea (37%).

           Otro fármaco que inhibe la replicación del virus C y ha despertado un gran interés es la Nitazaxomida. En un estudio realizado entre EE.UU. y Egipto con 120 pacientes con hepatitis C se ha comprobado que la terapia de Nitazaxomida con Peg-IFN alfa y ribavirina consigue negativizar el ARN del virus C en el 79% de los casos frente al 43% del Peg-IFN alfa y ribavirina, aunque estos resultados son preliminares.

           En resumen, existen expectativas prometedoras para mejorar la eficacia del tratamiento de la hepatitis C aunque habrá que esperar alrededor de tres años para terminar los ensayos clínicos.

           Si los tratamientos antivíricos mencionados fracasan, existen otras alternativas terapéuticas que se pueden utilizar para evitar el empeoramineto de la hepatitis C. Se sabe que los pacientes con hepatitis crónica C y exceso de peso presentan grasa en hígado por lo que la enfermedad hepática es más severa. Por ello, en esta situación es importante someter a los pacientes a una dieta de adelgazamiento. También el aumento de colesterol, triglicéridos y glucosa hace que se deposite grasa en el hígado y esto se debe corregir. Por otra parte, se ha demostrado que la disminución del hierro y de la ferritina (si están elevados) mediante flebotomías (sangrías similares a las que se realizan en la donación de sangre) mejora la hepatitis C. Otros fármacos como el ácido ursodeoxicólico y la vitamina E (antioxidante) pueden ayudar a controlar la hepatitis C.

         Finalmente, con respecto al cáncer de hígado en la hepatitis C, existe un nuevo fármaco con el que se han obtenido resultados esperanzadores. En un estudio internacional se incluyeron 299 pacientes con cáncer de hígado que recibieron Sorafenib por vía oral y 303 controles en las mismas condiciones que no recibieron tratamiento. Se comprobó que con el Sorafenib se mejoraba la supervivencia, disminuía la progresión de la enfermedad y existía más respuesta. Además, los efectos secundarios eran leves produciéndose diarrea, reacción cutánea, etc. Por lo tanto, el Sorafenib es un fármaco útil en el tratamiento del cáncer de hígado en la hepatitis C.

Infección oculta por virus C de la hepatitis

         Existe una nueva forma de infección por VCH denominada “infección oculta C” porque el virus está infectando y multiplicándose en el hígado y en las células de la sangre pero los pacientes que la padecen no tienen ni anticuerpos frente al virus ni ARN del virus en sangre. Esta infección oculta por virus C es responsable del 50% de las enfermedades del hígado de causa desconocida. La infección oculta por VCH es similar a la hepatitis C clásica en cuanto a su forma de adquisición, evolución, etc. pero algo menos agresiva. Responde igual al tratamiento que la hepatitis C y en algunos casos hay que aplicar tratamiento antivírico puesto que un 4% de los pacientes puede desarrollar cirrosis hepática, habiéndose descrito también excepcionalmente cáncer de hígado.

 

 

EL seguimiento de la hepatitis C en remisión debe ser indefinido           DIARIO MEDICO 24/11/06  

Elena Escala Sáenz

El seguimiento de los pacientes infectados por el virus de la hepatitis C que se encuentran en remisión completa debería ser indefinido, ya que el 95 por ciento presentan virus C residual en el hígado, según un estudio que se publica en Clinical Infectious Diseases.

El seguimiento de los pacientes aparentemente curados de la infección por el virus de la hepatitis C debe ser indefinido, ya que al menos el 95 por ciento presentan virus residual en el hígado, según muestra un estudio coordinado por Vicente Carreño, presidente de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, que se publica en el último número de Clinical Infectious Diseases.

En el trabajo se incluyeron 20 pacientes tratados con éxito con interferón pegilado y ribavirina que se encontraban en remisión completa al normalizar los niveles de transaminasas y perder el ARN del virus C. Para confirmar la presencia residual del virus se analizaron las células de sangre periférica y se realizaron biopsias hepáticas. Las muestras obtenidas durante la biopsia fueron divididas en dos porciones.

La primera porción fue utilizada para el examen histológico y la segunda fue sumergida en RNALater (Ambion), no más tarde de 30 segundos desde el momento en el que se consiguió la muestra, y almacenada a -20º. La RNALater es una solución no tóxica estable a la temperatura ambiente y que evita la degradación del ARN celular.

Según los resultados, "el 65 por ciento de los pacientes tenían ARN de virus C en las células de sangre periférica y el 95 por ciento presentaban virus residual en el hígado. El virus se multiplicaba y mantenía su maquinaria intacta. Además, en el 75 por ciento de los casos seguía habiendo inflamación hepática", ha explicado Carreño.

¿Remisión o curación?

Estos datos confirman los resultados obtenidos en investigaciones anteriores, según las cuales el virus de la hepatitis C permanece en las células de sangre periférica de pacientes en los que se había determinado la supuesta curación. "Si se entiende por curación el hecho de eliminar el virus y tener un hígado sano, nuestro trabajo sugiere que deberíamos considerar el uso de la palabra remisión en vez de curación".

Asimismo, Carreño ha señalado que la persistencia del virus C debería ser tomada con precaución en pacientes que se encuentran en situaciones especiales, como inmunosuprimidos o con tratamiento quimioterápico.

"Se ha comunicado el caso de un paciente con hepatitis C crónica que había experimentado una remisión completa, con normalización de los niveles de transaminasas y eliminación del virus C, y que más tarde presentó una reactivación de la infección de la hepatitis aguda por el mismo virus que tenía en el hígado tras recibir tratamiento con prednisona. La única manera de evitar estas reactivaciones y posibles complicaciones a largo plazo, como cirrosis o hepatoma, en pacientes aparentemente sanos es mediante su seguimiento indefinido. No obstante, el pronóstico de la enfermedad es bueno y el tratamiento disminuye drásticamente el riesgo de presentar estas complicaciones", ha concluido Carreño.

(Clinical Infectious Diseases 2006; 43:1277-83).

Infección oculta por el virus C de la hepatitis             ABC Sábado 13/05/06
José María Fernández-Rúa

La confirmación definitiva de la relación causa-efecto entre infección oculta por el virus C de la hepatitis y enfermedad de hígado viene de la mano de un equipo de investigadores españoles, dirigidos por Vicente Carreño. En un trabajo publicado en “Alimentary, Pharmacology and Therapeutics”, Carreño demuestra por primera vez cómo se debe tratar a los pacientes diagnosticados de infección oculta por el virus C. Aproximadamente el 5% de los pacientes con infección oculta por virus C de la hepatitis pueden padecer cirrosis hepática.

A pesar de esto, hasta ahora no estaba claro el posible papel agresivo de la infección oculta por este agente patógeno, y, por otro lado, se desconocía si los pacientes con infección oculta por el virus C podían beneficiarse del tratamiento antivírico con interferón pegilado y ribavirina.

El equipo ha tratado por primera vez en el mundo a pacientes con infección oculta por el virus C de la hepatitis con dos objetivos: comprobar el posible efecto antiviral del tratamiento con esas drogas en esta forma de infección por el virus C y demostrar el posible papel del virus C oculto como causa de la enfermedad hepática. En este estudio se incluyeron pacientes diagnosticados de infección oculta por virus C. Todos ellos tenían las pruebas analíticas de hígado alteradas al comenzar el tratamiento, y se detectaba también el virus C de la hepatitis en las células mononucleares de sangre periférica.

Al finalizar el tratamiento, el 80% de los pacientes normalizaron las pruebas de función hepática y se eliminó el virus C de las células de sangre periférica, con mejoría de la enfermedad hepática demostrada por biopsia.

HEPATOLOGIA                                          DIARIO MEDICO Jueves, 20/04/06
El interferon más ribavirina controla el virus oculto

CLARA SIMON VAZQUEZ

El tratamiento con interferon pegilado y ribavirina de los pacientes con infección oculta por virus C ofrece una normalización de las pruebas de la función hepática, una eliminación del virus C en las células de sangre periférica y una mejoría de la función hepática demostrada a través de una biopsia en un 80 por ciento de los pacientes, según los resultados de un estudio coordinado por Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, en Madrid, que se publica este mes en Alimentary, Pharmacology and Therapeutics.

“El trabajo demuestra cómo se deben tratar los pacientes con infección oculta por virus C y confirma la relación causa-efecto entre infección oculta por virus C y enfermedad hepática”, ha explicado Carreño a Diario Médico.

Datos previos

Se desconocía si los pacientes con infección oculta por el virus C de la hepatitis podían beneficiarse del tratamiento antivírico con interferón pegilado y ribavirina. Así, el citado equipo valoró la evolución de diez pacientes con infección oculta por el virus C de la hepatitis con el fin de comprobar el posible efecto antiviral del tratamiento con interferón pegilado y ribavirina, y de demostrar el posible papel del virus C oculto como causa de la enfermedad hepática.

En este estudio se incluyeron pacientes diagnosticados de infección oculta por virus C, que fueron tratados seis meses con interferón pegilado y ribavirina. Todos ellos tenían las pruebas analíticas de hígado alteradas al comenzar el tratamiento y se detectaba también el virus C de la hepatitis en las células mononucleares de sangre periférica.

Carreño ha recordado que los pacientes con infección oculta por virus C de la hepatitis padecen una enfermedad de hígado crónica, caracterizada por alteración en las pruebas analíticas hepáticas y con inflamación y destrucción en la biopsia. Esta forma de hepatitis C no se puede diagnosticar con análisis de sangre, puesto que el virus C se localiza en el hígado y la única forma de detectarlo es mediante biopsia hepática.

Afectados

Se calcula que puede haber alrededor de 330.000 sujetos en España afectados por infección por virus C oculta y alrededor de 120 millones en el mundo, aunque la cifra no se sabe con exactitud; de hecho, están en marcha varios estudios para conocer exactamente el número de afectados.

Cerca del 5 por ciento de los pacientes con infección oculta por virus C de la hepatitis pueden padecer cirrosis hepática. Hace un año, el mismo grupo publicó un estudio en Gut en el que se indicaba que el virus C oculto se podía transmitir (ver DM del 9-V-2005).

Según Carreño, estos trabajo confirman la importancia de detectar el virus C oculto, ya que puede tener implicaciones epidemiológicas y patogénicas, sobre todo por su posible asociación con el desarrollo de cáncer de hígado y su presencia en las unidades de diálisis. (Aliment Pharmacol Ther 2006; 23: 1.153-1.159).  

 

CONVIVENCIA VÍRICA                                      ABC Sábado 07/01/2006
CALEIDOSCOPIO JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ-RÚA

El hallazgo protagonizado por el investigador y clínico Vicente Carreño, publicado en «Journal of Virology», en el sentido de que los virus B y C pueden «convivir» en el interior de una misma célula tras haberla colonizado y que el primero de ellos tiene capacidad para inhibir el crecimiento del segundo, abre las puertas a nuevos tratamientos para combatir la inflamación infecciosa del hígado. La estrecha relación entre estos dos agentes patógenos era sospechada desde hace tiempo, ya que las personas con una infección crónica por el virus C, el más agresivo y peligroso y para el que todavía no existe curación ni vacuna profiláctica, presentan con frecuencia la infección oculta por el virus B. Este trabajo coordinado por Vicente Carreño es una paso hacia delante para utilizar fragmentos inocuos del virus B para frenar la acción del virus C y, des esta forma, ralentizar el proceso infeccioso. En su opinión, cuando un paciente está infectado por uno solo de los virus mencionados, se le podrían administrar las proteínas del otro para frenar la multiplicación.

El equipo que dirige Carreño descubrió, hace ahora un año, una nueva forma de infección oculta por el virus C de la hepatitis. Otros grupos de científicos de Estados Unidos, Europa y Japón confirmaron este extremo y en un editorial “Gastroenterology” se recomendaba recientemente que los clínicos que atiendan a personas con enfermedades hepáticas deben revisar sus conceptos y tener en cuenta la posibilidad de infección oculta por virus C en pacientes con estas patologías de origen desconocido. Aunque no existen datos oficiales, se cree que en España existen más de 260.000 casos.

En este mismo campo de investigación, Vicente Carreño demostraba en un trabajo publicado antes del verano en “Gut” que el virus C oculto tiene capacidad para replicarse en las células de sangre periférica, por lo que se explicaría el 57% de las enfermedades hepáticas de origen desconocido. La voz de alarma ya se ha dado a los bancos de sangre, para descartar posibles donantes con el virus C oculto, pero uno de los colectivos de mayor riesgo son los pacientes que acuden a dializarse a centros especializados, ya que el riesgo de trasmisión es, aproximadamente, del 12%. A esto hay que añadir que ya se ha identificado el mecanismo molecular por el que este agente patógeno promueve el desarrollo del cáncer hepático.

 

Clara Simón Vázquez. Madrid                                                                                                          DIARIO MEDICO 02/12/2005

El virus de la hepatitis C oculto se puede transmitir

El equipo de Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, ha demostrado que el virus oculto de la hepatitis C se puede multiplicar en las células de la sangre, con lo cual se puede transmitir. Los resultados del estudio se publican este mes en Gut.

Hace un año se descubrió una nueva forma de la hepatitis C, denominada infección por VHC oculta, y se calcula que en España hay unos 264.000 casos. Este mes, el equipo de Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, en Madrid, publica un estudio en la revista Gut que demuestra que el virus C oculto se puede replicar en las células de sangre periférica. Parece ser que la infección oculta podría explicar el 57 por ciento de las enfermedades hepáticas de origen desconocido.
Se ha constatado que el 59 por ciento de los pacientes con la infección oculta por el VHC presentaba niveles elevados de gama glutamil transpeptidasa.
Vicente Carreño ha explicado que lo que preocupa es la capacidad de transmisión; por eso "nos planteamos saber si se multiplica en las células de la sangre, por lo que se decidió detectar la cadena antigenómica del virus".
Después de utilizar la reacción en cadena de la polimerasa, se confirmaron los resultados con hibridación in situ. El 61 por ciento de los 18 enfermos estudiados por el citado equipo presentaba cadena antigenómica detectada por PCR y que, posteriormente, se confirmó con hibridación in situ. "De esta forma, hemos demostrado que el virus C oculto se multiplica en las células, que es potencialmente infeccioso y que se puede transmitir".
Carreño ha recordado que en el 40 por ciento de los casos se desconoce la causa de transmisión. Por eso, recomiendan a los bancos de sangre que determinen la gama glutamil transpeptidasa para descartar los posibles donantes infectados por el virus C oculto. Otro grupo de riesgo son los pacientes que se encuentran en las unidades de diálisis, puesto que el riesgo de transmisión se sitúa en el 12 por ciento.

Otros grupos
También los drogadictos por vía intravenosa y el personal sanitario deben estar atentos por el mayor riesgo de adquirir la infección oculta por virus C.
Los citados hepatólogos han estudiado a familiares de los pacientes con infección oculta por virus C y han observado que la frecuencia es similar a la de los familiares de los que presentan hepatitis C clásica y es superior a la de la población general.
En cuanto a las repercusiones clínicas, Carreño ha indicado que el 4 por ciento ha desarrollado cirrosis hepática, pero que una vez instaurada la infección responden al tratamiento igual que las hepatitis C normales, "y otro tanto ocurre con las vías de transmisión".
No obstante, la evolución de la infección es diferente a la del virus C detectable, "puesto que es más leve, aunque debemos esperar entre cinco y diez años para conocer la historia de una enfermedad. No obstante, se ha observado que cronifica de forma similar al virus C no oculto.
En los 18 pacientes estudiados se ha visto que existe una coinfección con el virus B en el 7 por ciento de los casos, pero no se ha detectado ninguna coinfección con el VIH, "aunque es probable que exista por los grupos de riesgo que pueden contraer la infección por virus C oculto, pero nosotros no lo hemos detectado, ya que en el grupo seleccionado no había VIH+".
(
Gut 2005; 54: 682-685).

 

                                                                                       EL MUNDO, VIERNES 6 DE MAYO DE 2005

Una nueva variante de la hepatitis C podría afectar a más de 264.000 españoles

Un estudio realizado en nuestro país alerta de que esta infección está fuera de control

ROSA M. TRISTAN

MADRID.- Una variante de la hepatitis C que permanece oculta en los análisis de sangre habituales, y que fue descubierta el año pasado por un investigador español, afecta a más de 260.000 españoles. Esta es la preocupante conclusión a la que ha llegado el equipo dirigido por el doctor Vicente Carreño, que alertó ayer de que las personas infectadas podrían estar contagiando el virus a otras sin ser conscientes de ello.

     El hallazgo de esta infección oculta se hizo público en enero de 2004, después de que el equipo de Carreño se interesara por ese 10% de enfermos a los que no se les detecta hepatitis C con las pruebas tradicionales, pero que tienen alteraciones hepáticas.

     Al estudiar estos casos, comprobaron con la llamada técnica de hibridación in situ, mediante una biopsia, que los niveles de un componente de la sangre llamado GGTP estaban elevados, lo que demostraba una infección oculta provocada por el virus C. El 70% de estos pacientes analizados, según los investigadores, tenían ese virus en las células de la sangre periférica.

     El siguiente paso era averiguar si este virus podía transmitirse, un riesgo evidente dado que en el mundo se calcula que esta infección oculta afecta a 80 millones de personas. Para ello, el equipo de Carreño investigó a 18 pacientes con el virus en la sangre y en el hígado.

     Para comprobar si era contagioso estudiaron si existía la cadena antigenómica del virus con dos técnicas diferentes. El resultado, publicado en la revista especializada Gut, fue que en el 61% de los casos el virus se multiplicaba y, por lo tanto, era potencialmente infeccioso. “Sólo se han hecho experimentos con animales, pero está claro que es transmisible y, por lo tanto, que hay un virus que hoy no se detecta y está fuera de control”, explicaba ayer el doctor Carreño en la presentación de estos resultados.

Vías de contagio

Las vías de contagio son las mismas que en la hepatitis C: transfusiones, transmisión de madre a hijo, relaciones sexuales... Pero hay un 40% de casos de causa desconocida.

     Carreño hizo un especial llamamiento a los bancos de sangre, donde rara vez se analizan las transaminasas y nunca la GGTP. “Un test de estos niveles es barato e impediría que este virus C oculto escapara al diagnóstico”, señaló. Aunque en las transfusiones aseguró que el riesgo es muy bajo, puesto que no son de sangre periférica, si defendió la necesidad de detectarlo en los donantes y en los pacientes de diálisis. Otros colectivos en riesgo son los familiares de otros infectados con el virus, los drogadictos y el personal sanitario, según los investigadores.

     De todos los afectados, un 4% llega a desarrollar una cirrosis (la mitad que en el caso de una hepatitis C clásica), pero es un porcentaje que se evitaría si estuvieran diagnosticados y siguieran un tratamiento antiviral. “Esta infección con virus C es menos agresiva porque afecta en función del sistema inmunológico de los pacientes”, explicó Carreño.

 

 

La nueva forma de hepatitis C crónica es menos lesiva  

Un equipo español ha descubierto otro tipo indetectable por los métodos convencionales
MAYKA SÁNCHEZ - Madrid
EL PAÍS - 02-03-2004

 

fotografía

El hepatólogo Vicente Carreño, ayer en Madrid.
(MANUEL H. DE LEÓN)

 

 

 

La infección es leve en la mayoría de los casos y sólo el 7% llega a desarrollar cirrosis

 

 

 

La infección es leve en la mayoría de los casos y sólo el 7% llega a desarrollar cirrosis

La nueva forma de hepatitis C crónica descubierta por un equipo de investigadores españoles, capitaneado por el hepatólogo Vicente Carreño, se revela más leve que la hasta ahora conocida. El trabajo que dirige Carreño, presidente de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, sugiere que el grupo de pacientes estudiado presenta menor carga viral y menor lesión hepática, así como unos niveles de transaminasas menos elevados y una mejor respuesta del sistema inmunológico.

El hallazgo de esta nueva forma de hepatitis C supone la existencia de pacientes infectados y no diagnosticados ni tratados, a pesar de haber sido estudiados por los procedimientos habitualmente empleados hasta ahora.

En 2001 el equipo de Carreño empezó a trabajar con un grupo de 100 pacientes con alteraciones hepáticas sin causa identificada. Estos casos pertenecían a ese porcentaje del 10-18% de individuos con elevación de los valores normales de transaminasas y glutamiltranspeptidasas, dos marcadores cuya alteración indica algún tipo de daño en el hígado.

"Empezamos a hacer biopsias hepáticas", explica el hepatólogo, "y en los 10 primeros casos detectamos en la muestra obtenida la presencia del virus de la hepatitis C, que, sin embargo, no se hallaba en la sangre. Comprobamos que el virus estaba entero en el hígado, que se multiplicaba y generaba enfermedad. Para ello empleamos técnicas complejas, como PCR e hibridación in situ. Con estos mismos métodos pasamos después a analizar los linfocitos, unas células sanguíneas que normalmente no se estudian en esta situación, puesto que el procedimiento habitual es identificar solamente el virus de la hepatitis C en el suero y el plasma de la sangre. Si aquí no aparece, se descarta su presencia en el organismo".

Mediante estas comprobaciones, los investigadores observaron que en el 70% de los enfermos también había presencia de virus C en los linfocitos. Secuenciado y analizado el virus, se vio que pertenecía al subtipo 1b.

"Hasta ahora, con los métodos convencionales se nos escapaban un número de personas infectadas por el virus de la hepatitis C, calculado en unos 85.000 españoles y 29 millones en todo el mundo. Por el momento ignoramos la capacidad para transmitir la infección y si habría que modificar las normas de actuación en los bancos de sangre. Pero todo sugiere que las células sanguíneas de estos pacientes pueden estar infectadas por el virus C sin que se detecte por las técnicas convencionales", sostiene Carreño.

Estos resultados fueron presentados en Boston (EE UU) el 28 de octubre de 2003 ante 3.000 científicos, con motivo del congreso de la Asociación Americana del Estudio del Hígado. El 1 de enero de 2004 se publicaron en The Journal of Infectious Diseases, que destacaba el trabajo y le dedicaba el editorial por su "gran trascendencia". La comunidad científica internacional ha acogido con expectación esta investigación y diversos equipos de todo el mundo se han ofrecido a colaborar con el español.

En declaraciones de Carreño a este periódico, algunas de las dudas que surgieron fueron las siguientes: ¿se trata de un nuevo virus?, ¿es una mutación del virus C? o ¿será que estos pacientes reaccionan con una respuesta inmunológica diferente, porque poseen mejores defensas?

"Los estudios que hemos realizado hasta ahora en 150 pacientes revelan que hay una mejor respuesta inmune, pero no sabemos qué capacidad de contagio tienen. En nuestra experiencia, la infección es leve en la mayoría de los casos y sólo el 7% llegan a desarrollar cirrosis. Además, la mayoría de estos pacientes de hepatitis C crónica, diferente a la clásica, responden al tratamiento", explica.

Sólo el 5% de los 150 había recibido en algún momento de su vida transfusión sanguínea.

 

VIRAL HEPATITIS PREVENTION BOARD MEETING
            (Sevilla, Spain, March 11-12, 2004)
HEPATITIS B VACCINE: LONG-TERM EFFICACY, BOOSTER POLICY, AND IMPACT OF HBV MUTANTS ON HEPATITIS B VACCINATION PROGRAMMES

Ponencia del Dr. Vicente Carreño "Follow-up of hepatitis B vaccination: studies in Spain"

 

II INTERNATIONAL SYMPOSIUM ON VIRAL HEPATITIS OF LISBON, March 5, 6. 2004
            (Hotel Meridein, Lisboa)

Ponencia del Dr. Vicente Carreño "Occult hepatitis C virus infection in patients with abnormal liver tests of unknown aetiology"

 

IV ENCUENTRO NACIONAL DE SALUD Y MEDICINA DE LA MUJER, 25 al 27 de Febrero de 2004
            (Palacio de Congresos, Madrid)

Ponencia del Dr. Vicente Carreño "Necesidad de la vacunación contra la hepatitis B en la mujer española"

 

ACTIVIDAD DE INVESTIGACIÓN

El virus C de la hepatitis puede escaparse de los métodos usados para su diagnóstico

Un grupo de investigadores dirigidos por Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, ha localizado una nueva forma de hepatitis C no diagnosticable con los métodos utilizados en los centros sanitarios y que, por tanto, se encuentra fuera de control, con una posible incidencia de 85.000 personas en España y más de 29 millones en todo el mundo.

El estudio, presentado en una reunión la Asociación Americana del Estudio del Hígado, supone un importante cambio en los procedimientos epidemiológicos y diagnósticos utilizados para la detección de la infección por el virus de la hepatitis C.


Para Carreño, "a partir de este descubrimiento es imprescindible, para poder diagnosticar a pacientes cuya causa de enfermedad se desconoce, tomar una biopsia hepática y aplicar en ella una tecnología sofisticada para detectar el virus C de la hepatitis".

Vicente Carreño, coordinador del estudio.
FOTO: Agustín Iglesias.

Según ha indicado Carreño, es imprescindible realizar nuevos estudios, puesto que las células de la sangre de estos enfermos pueden estar infectadas por el virus C de la hepatitis sin que se detecte con la tecnología utilizada hasta ahora.

Sujetos analizados
Los investigadores han analizado la presencia del ARN del VHC en biopsias hepáticas de 100 pacientes que fueron negativos para anticuerpos del VHC y para el ARN sérico del VHC y que presentaban test de función hepática anormales.

Según los resultados del trabajo, que se publica en The Journal of Infectious Diseases, los pacientes con análisis de la función hepática anormales pueden presentar ARN del VHC intrahepático en ausencia de anticuerpos frente al VHC o de ARN del virus C de la hepatitis.

Los pacientes con infección por el VHC oculta eran más propensos a tener actividad necroinflamatoria y fibrosis si se comparaban con los sujetos sin ARN del VHC intrahepática.

08 de enero de 2004 DIARIO MEDICO.COM

INVESTIGADORES ESPAÑOLES DEMUESTRAN QUE LA HEPATITIS C PUEDE ELUDIR LOS ANALISIS

N. RAMÍREZ DE CASTRO

Un estudio español, dirigido por el hepatólogo Vicente Carreño, aconseja realizar biopsias de hígado para descartar o confirmar la enfermedad

MADRID. Entre 150 y 200 millones de personas padecen hepatitis C en el mundo, y de ellos 800.000 enfermos son españoles. Se trata sólo de estimaciones porque se sospecha que la enfermedad está infradiagnosticada. Ahora una investigación española, dirigida por el hepatólogo Vicente Carreño, ha confirmado la sospecha. No sólo porque un paciente puede estar infectado sin notar ningún síntoma de la enfermedad sino porque en algunos casos la infección sería indetectable con los sistemas de detección convencionales. El estudio, que se publica en «The Journal of Infectious Diseases», ha encontrado el virus de la hepatitis C en muestras de hígado en personas con análisis de sangre negativos. Lo que lleva a la conclusión de que la infección puede permanecer oculta en los análisis que se realizan de forma rutinaria en los centros sanitarios. La revista científica destaca el estudio español en portada y le dedica un artículo editorial por su trascendencia.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores realizaron análisis complejos en muestras de hígado, procedentes de cien pacientes. Todos ellos padecían problemas hepáticos de origen desconocido y las pruebas rutinarias de hepatitis C habían proporcionado resultados negativos.

El equipo de investigadores estudió las biopsias con técnicas sofisticadas de análisis -reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que permite amplificar muestras genéticas, e hibridación «in situ»-, y detectaron la presencia del virus C de la hepatitis en 57 de los pacientes. Estos resultados inducen a pensar que si se realizaran más biopsias en personas con problemas hepáticos podrían salir a la luz numerosos pacientes con mínimas alteraciones difíciles de detectar con los sistemas sencillos. Vicente Carreño, presidente de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, estima que podría haber unos 85.000 enfermos españoles y más de 29 millones de personas en todo el mundo en esta situación.

Nuevo subtipo

Carreño, que hoy presentará su trabajo en Madrid en una rueda de prensa, explicó a ABC que esta forma de hepatitis C no diagnosticable con los métodos tradicionales «es un nuevo subtipo del virus C que ya ha sido aislado». Y aseguró que tras el descubrimiento de su equipo «será imprescindible realizar una biopsia hepática, así como estudiar las muestras de hígado con la misma tecnología» para confirmar o descartar la presencia del virus C en pacientes con enfermedad hepática desconocida.

En declaraciones a Efe, Carreño pidió nuevos estudios para confirmar si las células de la sangre de estos enfermos con hepatitis C oculta pueden estar también infectadas por el virus. Si estuvieran, las implicaciones del descubrimiento afectarían a donantes de sangre y órganos. La enfermedad puede transmitirse en una transfusión de sangre y, por tanto, donantes con la infección oculta podrían estar transmitiendo la infección.

El equipo del hepatólogo Vicente Carreño fue quien detectó hace dos años el virus C de la hepatitis en las glándulas sudoríparas y en la piel de pacientes que padecen esta enfermedad en su fase crónica. Era la primera vez que se encontraba el virus en el sudor humano. Su trabajo demostró que este agente patógeno puede sobrevivir al sudor, aunque probablemente sin capacidad de infectar. Las hipótesis defendidas por algunos investigadores como Carreño indican que el virus también podría estar en el cerebro, páncreas, estómago e intestino delgado. El hepatólogo trabaja también en el desarrollo de una vacuna terapéutica. El objetivo es estimular la respuesta inmunológica del paciente frente a la acción del virus.

jueves 8 de enero de 2004. ABC

 
Descubren un tipo de hepatitis C que no detectan los análisis
Un equipo dirigido por un científico español
 
08-01-2004 CADENA SER / AGENCIAS
  Una nueva forma oculta del virus de hepatitis C, descubierta por la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV), podría transmitirse por la sangre, aunque las pruebas dan negativo en los marcadores de suero. En unos meses se demostrará si este virus, que se encuentra en las células de sangre, está activo, explicó hoy el presidente de la FEHV, el doctor Vicente Carreño.  
   

Este equipo de investigadores ha demostrado que en algunos casos el virus de la hepatitis C permanece oculto en el hígado y es imposible de detectar por los análisis tradicionales si no se hace una biopsia y se aplica una complicada técnica de hibridación para detectar el virus.

En la mayoría de los pacientes con esta infección oculta no hay antecedentes de prácticas de riesgo como compartir jeringuillas o haberse sometido a una transfusión de sangre.

Ahora se está investigando si en estos casos el virus también está activo en las células de la sangre. De ser así, como suponen los investigadores, tendría implicaciones en los diagnósticos, en las transfusiones y bancos de sangre, en los tratamientos de diálisis y en los transplantes de órganos.

El descubrimiento se ha publicado en una revista científica médica de Estados Unidos. En una estimación se calcula que 29 millones de personas podrían tener esta infección oculta de hepatitis C.

 

 

 

X SYMPOSIUM INTERNACIONAL SOBRE HEPATITIS VIRALES (Madrid, Enero - 2003)  

Una vacuna para la hepatitis C crónica empezará a administrarse a pacientes el próximo año

 

La variabilidad del virus C es el mayor problema para obtener vacunas eficaces. ABC

La variabilidad del virus C es el mayor problema para obtener vacunas eficaces. ABC

MARGARITA DÍAZ   

Las vacunas para combatir las hepatitis B y C, las más agresivas y peligrosas, fueron asuntos destacados en el X Simposio Internacional sobre Hepatitis Virales. clausurado ayer en Madrid

MADRID. Una vacuna terapéutica, dirigida a curar la hepatitis crónica provocada por el virus C, podrá comenzar a administrarse a estos pacientes el próximo año. España, por medio de la Fundación para el Estudio de Hepatitis Virales (FEHV), que preside el doctor Vicente Carreño, participa en esta investigación junto con el Instituto Karolinska (Suecia) y la Universidad de Gante (Bélgica). El proyecto se llama TheravacC y está financiado por la Unión Europea. En nuestro país se estima que algo más de 800.000 personas (en torno al 2 por ciento de la población) están infectadas por el virus C de la hepatitis. De ellos, la cuarta parte no tendría prácticamente lesión todavía, pero en cualquier caso muchos estarían aún sin diagnosticar porque esta enfermedad no suele dar síntomas hasta un grado avanzado.

Las vacunas para combatir las hepatitis B y C, las más peligrosas, fueron asuntos destacados en el X Simposio Internacional sobre Hepatitis Virales. organizado por la FEHV y clausurado ayer en Madrid por la primera teniente de alcalde, Mercedes de la Merced. Los investigadores buscan tanto vacunas preventivas (para evitar la infección) como terapéuticas (para erradicarla una vez adquirida).

Cada vez más virus B mutantes

«La hepatitis B es más contagiosa y agresiva que la hepatitis C, pero también más fácil de curar. La hepatitis C, aunque más leve, resulta más difícil de curar porque el virus que la provoca es más inestable», indica el doctor Carreño. La vacuna frente al virus B ha reducido de forma drástica el número de infecciones. Sin embargo, cada vez se encuentran más virus mutantes, de manera que incluso personas vacunadas contra la hepatitis B llegan a infectarse por otro virus mutante que «escapa» a la acción de los anticuerpos que crea la vacuna. En Asia es donde se han hallado más virus B mutantes. que resultan igualmente agresivos y capaces de causar enfermedad hepática. Para los expertos reunidos en el simposio, esto tiene importantes repercusiones epidemiológicas en la medida en que se cree protegida una población que no lo está del todo. Hay que investigar, por tanto, en nuevas vacunas eficaces.

Ante una infección por virus B pueden darse dos situaciones: que la persona sea portadora del virus sin síntomas (con apenas lesión) o que desarrolle una hepatitis crónica. Según los estudios presentados en este encuentro internacional, la posibilidad de que se dé el paso hacia la enfermedad crónica es del 27 por ciento en diez años. Se estima que en España hay unos 700.000 portadores sanos de virus B y, si se cumple esa probabilidad, se incrementaría notablemente el número de pacientes con hepatitis crónica. Pero, por el momento, no es posible predecir qué portadores sanos la desarrollarán.

En vista de ello, una de las conclusiones de los investigadores es que los portadores sanos del virus B que presenten transaminasas normales y una mínima lesión hepática deben ser controlados cada seis meses durante toda su vida, porque existen posibilidades de que la enfermedad evolucione hacia formas más agresivas. Hasta ahora, se consideraba suficiente con verles una vez al año.

La difícil vacuna contra el virus C

El mayor peligro de la hepatitis es que se haga crónica y progrese hasta llegar a la fibrosis (el tejido hepático se hace fibroso y pierde funcionalidad) y, en su último grado, a la cirrosis. Curiosamente, ese proceso no depende ni de la carga viral ni del tipo de virus C, sino de otros factores: mayor edad, ingesta de alcohol, coinfección con virus del sida o virus B, exceso de hierro y situación de inmunosupresión (en pacientes sometidos a trasplante, por ejemplo). También el depósito de grasa en el hígado, la obesidad, la diabetes y el aumento de colesterol y triglicéridos acrecientan el riesgo de que ese proceso fibrosis-cirrosis progrese.

La hepatitis C es la más difícil de tratar y constituye la primera causa de trasplantes de hígado. «El virus C de la hepatitis es capaz de infectar otros tejidos del cuerpo, pero donde causa daño es en el hígado. Las células hepáticas tienen un receptor específico que permite la infección del virus C», explica.

ABC   25 de enero de 2003

María Poveda. DIARIO MEDICO

24 de enero de 2003  

La hepatitis C leve debe ser tratada para evitar su progresión

Los casos leves de hepatitis C, aquéllos que no presentan fibrosis, también deben recibir terapia antiviral, según las conclusiones de un estudio italiano dado a conocer en el X Simposio Internacional sobre Hepatitis Virales, que se celebra en Madrid presidido por Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de Hepatitis Virales. Los resultados demuestran que a largo plazo estos pacientes pueden llegar a presentar cirrosis.

Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de Hepatitis Virales.
Foto: Agustín Iglesias.

La hepatitis C leve con fibrosis mínima o sin ella progresa a fibrosis avanzada y cirrosis en más de la mitad de los casos. Estas son las conclusiones de un estudio presentado en el X Simposio Internacional sobre Hepatitis Virales que se está celebrando en Madrid. "Conocer este dato es muy relevante para tomar la decisión de iniciar un tratamiento en pacientes con hepatitis C leve, que hasta ahora no recibían terapia antiviral, al considerarlos con buen pronóstico", ha comentado el presidente de este simposio, Vicente Carreño, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales.

El estudio, llevado a cabo en la Universidad de Padova (Italia) por el equipo de Alfredo Alberti, incluyó a 106 pacientes con hepatitis crónica leve que fueron seguidos durante un periodo medio de 7,6 años con biopsias de hígado secuenciales. Transcurrido este tiempo, los investigadores comprobaron que las dos terceras partes de los pacientes habían progresado a fibrosis, siendo esta progresión especialmente preocupante en un 30 por ciento de los enfermos que habían alcanzado el estadio de cirrosis.

Según detallan, las variables más frecuentes asociadas a la progresión fueron la edad, la presencia de grasa en el hígado, la ingesta de alcohol y el nivel de transaminasas durante el seguimiento. Vicente Carreño ha admitido la utilidad de conocer "estos factores asociados a la progresión de la enfermedad a la hora de plantearse el manejo de los pacientes con hepatitis C leve".

Respuesta
En el simposio se han presentado otros estudios de interés, como el del equipo de Patrick Marcellin, del Hospital Beaujon, en Clichy (Francia), que ha analizado los factores que pueden predecir la respuesta de la terapia antiviral combinada de interferón pegilado y ribavirina en la hepatitis crónica por virus C. El genotipo del virus parece ser un claro marcador de respuesta frente a la terapia, siendo el 2 y 3 los de mejor pronóstico, y el 1 y 4 los menos favorables. Por tanto, se consideraba que con la determinación del genotipo era suficiente para conocer la respuesta terapéutica.

Sin embargo, el problema se plantea en los países en los que predomina un genotipo, como por ejemplo España con el 1b. En estos casos, la determinación de la carga viral puede aportar datos reveladores. El problema que se plantea es que los métodos para determinar la cantidad de ARN del virus de la hepatitis C en sangre pueden tener problemas de reproducibilidad, por lo que la solución pasaría por determinar la cantidad de ARN de virus C que existe en el hígado, que aporta mayor exactitud, aunque se trata de una técnica muy especializada. Carreño ha explicado que su equipo lleva alrededor de un año determinando la carga viral de los pacientes: "Lo hacemos con la técnica de hibridación in situ que permite conocer el porcentaje exacto de células hepáticas infectadas".

Los últimos avances en vacunas, tanto profilácticas como terapéuticas, para los virus de la hepatitis C ha sido otro de los temas estrella del simposio. En una de las ponencias se han presentado los resultados de la eficacia en ratones de una vacuna basada en partículas sintéticas formadas por las regiones core, E1 y E2 del virus de la hepatitis C. "Al inyectar estas partículas en los animales se indujeron niveles altos de defensas capaces de neutralizar las diferentes variantes del virus C, lo que sugiere que podrían ser útiles como vacuna preventiva", ha comentado Javier Bartolomé, de la Fundación para el Estudio de Hepatitis Virales.

Actuar contra el óxido nítrico
Los virus B y C de la hepatitis son capaces de aumentar la producción orgánica de óxido nítrico, según las conclusiones de un trabajo presentado durante el simposio por Javier Bartolomé, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, en Madrid. Hasta ahora se conocía que en las enfermedades inflamatorias el organismo aumenta la producción de óxido nítrico, de manera directamente proporcional a la intensidad del daño hepático.

Los resultados de esta investigación sugieren que la inhibición terapéutica del óxido nítrico hepático podría mejorar la lesión en este órgano en pacientes con hepatitis crónica por los virus B y C. Tal y como ha explicado Bartolomé, "en teoría el desarrollo de una terapia génica, u otro tipo de molécula farmacológica, que lograra inhibir o neutralizar la producción del gas únicamente en el hígado, podría frenar la lesión, aunque no actuara directamente sobre el virus".

María Poveda DIARIO MEDICO

27 de enero de 2003  


X SIMPOSIO INTERNACIONAL SOBRE HEPATITIS VIRALES

Una vacuna genética elimina el VHC al activar las células T 'killer'

Lograr la eliminación del virus de la hepatitis C del organismo está cada vez más cerca. Un equipo europeo está a punto de comenzar los ensayos clínicoLs con una vacuna genética de mecanismo innovador.

Matti Sällberg, del Instituto Karolinska en Suecia.
Foto: José Luis Pindado.

Una vacuna genética capaz de eliminar el virus de la hepatitis C (VHC) está a punto de ser probada en humanos tras haber funcionado en modelos de laboratorio, tal y como ha adelantado el coordinador de la investigación, Matti Sällberg, del Instituto Karolinska, en Estocolmo (Suecia), durante el X Simposio Internacional sobre Hepatitis Virales, celebrado en Madrid.

La investigación se fundamenta en que la capacidad de eliminar el VHC del organismo, y no desarrollar enfermedad crónica, radica en la respuesta de las células T del individuo infectado. "La hipótesis con la que trabajamos es que si conseguimos aumentar el número de células T killer, que son las que reaccionan contra el virus, podremos erradicarlo. Básicamente, la vacuna persigue la activación de las células T del paciente", ha aclarado Sällberg.

Considerando la alta mutabilidad del virus como uno de los principales inconvenientes, los científicos buscaron una parte del virus que permaneciera invariable en todos los tipos del VHC, y la encontraron en las enzimas que intervienen en el metabolismo del virus. "Nuestra estrategia se dirige a una de estas enzimas, la NS3 (proteína no estructural 3), que resulta vital para el virus. La vacuna se basa en la administración del gen que codifica esta proteína, aunque con modificaciones considerables".

Diferencias
A diferencia de las vacunas habituales, que inyectan el virus completo y activan un tipo de células T, las colaboradoras, que ayudan a la producción de anticuerpos pero no son capaces de destruir las células infectadas, la nueva vacuna activa otro tipo de células T, las citolíticas (killer), que tienen la capacidad de destruir las células productoras del virus. "De comprobarse en humanos, la vacuna sería capaz de eliminar la infección por VHC, aunque también tiene un componente profiláctico al eliminar infecciones precoces, evitando que se cronifiquen".

El desarrollo de esta vacuna está contemplado dentro del proyecto de investigación TheravacC (vacuna terapéutica frente a la hepatitis C) que cuenta con la financiación de la Comisión Europea y la colaboración del equipo español de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV) y de expertos de la Universidad de Gante, en Bélgica.

En breve, tal y como ha comentado Sällberg a DM, comenzarán los estudios de toxicidad y seguridad en dos modelos animales, ratones y cerdos, y antes de final de año se espera haber comenzado un ensayo en fase I en individuos sanos, "que al menos determinará si la vacuna es capaz de activar las T killer en el organismo humano".

Está previsto que la inyección de la vacuna en humanos se haga por medio de una estrategia de alta tecnología, denominada pistola genética, que permite la administración transdérmica del gen.

ACTIVIDAD DE INVESTIGACIÓN

EFE. Madrid. 03 de octubre de 2002  
 
Localizan el VHC en la piel y en las glándulas sudoríparas
El virus de la hepatitis C (VHC) puede estar en la piel y en las glándulas sudoríparas, y ser emitido al exterior mediante el sudor, según han encontrado científicos de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, dirigidos por Vicente Carreño, en una investigación elaborada en colaboración con el Servicio de Dermatología del Hospital Gregorio Marañón, que dirige Pablo Lázaro, y que se publica este mes en "Journal Investigative Dermatology".

El presente ensayo ha comprobado que el VHC está presente en la piel del 69 por ciento de los afectados por esta enfermedad. Además, se ha constatado que en las células de la piel el virus se multiplica y está activo.

Al estudiar las glándulas sudoríparas en pacientes con piel sana se comprobó que todos presentaban el VHC, tanto en las células de estas glándulas como en las del sudor, si bien en una concentración unas diez veces menor a la hallada en la sangre. El porcentaje de células infectadas por el VHC era más alto en las células sudoríparas que en las de la piel (10 frente al 6 por ciento).

Respecto a la posible transmisión del VHC a través del sudor, Carreño considera que, en condiciones normales de comunicación y relaciones de cualquier tipo, "siempre que la piel esté íntegra, no hay riesgo de contagio. En circunstancias extremadamente raras, por ejemplo, ante una herida importante y una situación de hipersudoración, podría producirse un contacto con el virus C del sudor y la sangre. Pese a ello, las posibilidades de infección serían bajas".
 
       El Doctor Vicente Carreño ha sido nombrado Profesor Honorario del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias por la Universidad Autónoma de Madrid 
(Enero - 2002).

 

 

ACTIVIDAD DE INVESTIGACIÓN

HEPATITIS C: EN  BUSCA DE UNA VACUNA

En un año se probará en humanos una vacuna terapéutica contra el virus de la hepatitis C, gracias al trabajo de un equipo de investigadores europeos, entre los que destacan los españoles Vicente Carreño y Juan Antonio Quiroga. Además, en el último trimestre del año se comercializará un nuevo interferón pegilado, que ayudará en su tratamiento

Por Carmen ARNANZ 
ABC- 27 de Abril de 2002

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Dentro de un año, un equipo de investigadores europeos, entre los que destacan los hepatólogos españoles Vicente Carreño y Juan Antonio Quiroga, de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, probarán en humanos una vacuna terapéutica contra el virus de la hepatitis C. El Centro de Vacunaciones de la Universidad de Bélgica y los departamentos de Enfermedades Infecciosas y Virología Clínica del Instituto Karolinska, en Suecia colaboran también en este ambicioso proyecto.

Los resultados en ratones son esperanzadores, según los datos hechos públicos ahora por el grupo europeo de trabajo. "Es una vacuna muy novedosa: la hemos inyectado en ratones con un mieloma (tumor) inducido capaz de producir parte de una proteína del virus C, la NS3. Después cogemos a los animales con la tripa rasurada y les aplicamos la vacuna con una pistola genética, un dispositivo que dispara microscópicas bolas de oro. Éstas penetran en la piel y empiezan a liberar fármaco. Y funciona porque dicho tumor se reduce a la mitad". A juicio de este especialista, el suero también serviría para prevenir el cáncer de hígado derivado del virus C.

La utilización de pistolas genéticas es un procedimiento muy innovador. El suero se une a las partículas de oro que se aceleran mediante gas de helio para su inyección en la piel u órgano diana. Los investigadores creen que este hallazgo servirá para tratar a las 800.000 personas que padecen hepatitis C en España. La infección se ha cronificado en un 73 por ciento de los casos. Se calcula que en el mundo hay entre 150 y 200 millones de personas con la enfermedad. En definitiva, los expertos creen que esta nueva sustancia, cuyo desarrollo podría finalizar en dos años, será capaz de activar el tipo de repuesta inmune para curar la infección por virus C y prevenir el cáncer de hígado.

Nuevo interferón pegilado.

 

En el último trimestre del año se comercializará un nuevo interferón pegilado, con 40 kilodalton (kd) de peso molecular, que ayudará al tratamiento convencional. Ya existe uno, de 12 kd, que lleva un año en el mercado. Lo que había hasta ese momento se reduce a dos tipos de interferones recombinantes, base de los actuales pegilados. El proceso de pegilación consiste en añadir por medio de la química la sustancia polietinelglicol. Gracias a esto, el fármaco se libera mucho más lentamente en la sangre, produciendo un efecto mayor y durante más tiempo.

Según un trabajo de investigación presentado en el último congreso de la Asociación Europea para el Estudio del Hígado, la combinación del nuevo pegilado con rivabirina "consigue una respuesta viral sostenida del 61 por ciento para el conjunto de todos los genotipos de virus, frente al 40 ó 45 por ciento de los interferones recombinantes". Cierto es que en el caso del genotipo 1, el más difícil de tratar, el porcentaje baja al 51 por ciento, frente al 42 por ciento de los tratamientos convencionales. "Los pacientes toleran mejor el interferón pegilado porque su calidad de vida sube mucho: se pasa de tres pinchazos a la semana, incluso uno a diario, a tan sólo una administración semanal por vía intravenosa. Tampoco se han detectado mayores efectos adversos", explica el doctor Javier García-Samaniego Rey, hepatólogo del Hospital Carlos III, de Madrid, y uno de los investigadores participantes en el citado estudio. Es curioso que se identifique una respuesta algo mayor del fármaco en los 87 pacientes españoles estudiados. A juicio de los especialistas, el motivo puede ser que estos enfermos hubieran seguido la medicación más fielmente.

Para el hepatólogo Vicente Carreño, que preside la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, "la eficacia y la seguridad de ambas marcas de pegilados es la misma", a pesar de la diferencia en el peso molecular. "Los resultados de ambos fármacos en la práctica clínica son idénticos, según mi experiencia. He probado los dos productos con mis pacientes porque la Fundación ha participado en el estudio sobre la eficacia del nuevo interferón. La diferencia en el peso es independiente para su eficacia molecular, según los datos que tenemos actualmente. La única diferencia quizá sea que el de 40 pueda estar unas horas más circulando por el cuerpo", asevera.

El hepatólogo afirma que para demostrar que un interferón pegilado es mejor que el otro habría que hacer un estudio en paralelo de ambas marcas y no se ha hecho. "El porcentaje de respuesta, de curación de enfermos, que es lo que importa, es igual. En ambas marcas el porcentaje medio de éxito es del 61 por ciento".

 

 

VIII JORNADA DE HEPATOLOGIA, 11 de Abril de 2002
            (aula de docencia del Hospital Gregorio Marañón)

Ponencia del Dr. Vicente Carreño "Novedades en hepatopatías por virus"

 

 

TECNICAS PARA EL ANALISIS DE GENOMAS: FUNDAMENTOS Y APLICACIONES. (Madrid, 13-17 Marzo 2002)   -    CURSO DE DOCTORADO. BIOLOGÍA. UAM      
COORDINACIÓN: DR. JAIME GOSÁLVEZ Y DR. VICENTE CARREÑO 

Ponencias de los doctores Vicente Carreño, Inmaculada Castillo y Javier Bartolomé.

 

 

I INTERNATIONAL SYMPOSIUM ON VIRAL HEPATITIS OF LISBON (Lisboa, 15-16 Febrero 2002)

Ponencias de los doctores Vicente Carreño y Javier Bartolomé.

 

 

LA VACUNA FRENTE AL VHC OFRECE BUENOS RESULTADOS EN ANIMALES

Vicente Carreño, director de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, ha presentado los primeros resultados, obtenidos en modelo de experimentación, de la vacuna terapéutica frente al virus de la hepatitis C. Se trata de un proyecto financiado por la Comisión Europea en el que también participa el Instituto Karolinska, en Suecia, y el Centro de Vacunas de la Universidad de Gante, en Bélgica.
             
Vicente Carreño explica los beneficios de la TheravacC.

La infección por el virus C de la hepatitis provoca una alteración inmunológica. En humanos, la respuesta de linfocitos T cooperadores y citotóxicos puede ser de dos tipos, la de los T1 (Th1 y Tc1) y la de T2 (Th2 y Tc2). La primera potencia las defensas que son capaces de eliminar el virus, mientras que la respuesta T2 sirve para desarrollar anticuerpos y para expulsar los microorganismos circulantes, pero no intracelulares, como el VHC.

La Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, dirigida por Vicente Carreño, participa en el proyecto de investigación TheravacC, financiado por la Comisión Europea, que tiene como objetivo desarrollar una vacuna terapéutica frente a la hepatitis C. En dicho proyecto participan el Centro de Vacunas de la Universidad de Gante, en Bélgica, y el Instituto Karolinska, en Suecia.

"La vacunación terapéutica, consistente en administrar fracciones del VHC con el objetivo de manipular la respuesta inmunológica a favor del enfermo, pretende potenciar la inmunidad T1 del paciente con hepatitis C crónica para que pueda eliminar el virus", ha asegurado a DM Vicente Carreño.

La primera fase del proyecto se ha centrado en diseñar el prototipo de vacuna terapéutica y probar sus efectos en modelos de experimentación animal. Los resultados del estudio, efectuado en ratones, se publicarán el próximo mes de junio en Journal of General Virology.

"Para el prototipo de vacuna se eligió la región NS3 del virus C, porque en los estudios inmunológicos realizados en pacientes se observaba que aquéllos que eliminaban el virus desarrollaban una respuesta T1 potente y específica de NS3. Por el momento, los resultados del estudio inmunológico en distintos tipos de ratones han sido satisfactorios".

Región NS3

El objetivo del primer paso era comparar en 30 ratones la eficacia de la inyección de la región NS3, como proteína recombinante o como plásmido ADN que contiene el gen NS3, "que codifica la misma proteína y que hemos llamado TheravacC. Hemos observado que funciona mejor cuando se inyecta el gen NS3 que cuando se utiliza la proteína recombinante, ya que se estimula adecuadamente la respuesta inmunológica del tipo T1".

En cuanto la respuesta inmune celular, la TheravacC aumenta la producción de las citocinas, interferón-gamma e interleucina-2, que miden la respuesta de linfocitos T1.

Las siguientes etapas del proyecto se centran en dos líneas de trabajo: una en animales de laboratorio y otra en pacientes. "Se está desarrollando un modelo de ratón transgénico del VHC, que se utilizará para comprobar la capacidad de la vacuna para activar la respuesta inmunológica que destruya los hepatocitos infectados por VHC".

En otro modelo se transplantan células del sistema inmune humano para reproducir en el ratón la respuesta que se produce en humanos para comprobar la eficacia de la vacuna.

En cuanto al estudio en enfermos, se está analizando la respuesta inmune celular frente a NS3 para conocer qué tipo de respuesta debe activarse con la vacuna para eliminar el virus de la hepatitis C.

Los tres centros participantes en el trabajo están recogiendo muestras de 200 pacientes, que se trataron con antivirales y que se clasifican según que el enfermo se haya curado, no respondiera a los fármacos, o que recidivara.
"El análisis exhaustivo de dichas muestras recogidas durante 18 meses permitirá conocer el funcionamiento de las células sanguíneas y establecer su relación con la curación", ha comentado Carreño.

Con todos estos datos, "y si son satisfactorios, se elegirá un vector para introducir el ADN-NS3. En dicha fase del proyecto comenzarán las pruebas en humanos con el objetivo de averiguar, por ejemplo, cuál es la mejor vía de inyección y la dosis adecuada, cuánto dura la respuesta y cuál es su eficacia".

Carreño cree que en unos cinco años se podrá conocer si el abordaje es bueno, "porque debemos ser cautos antes de decir que se dispone de una vacuna curativa contra la hepatitis C, ya que hay que constatar la eliminación del virus a largo plazo".

Clara Simón
Diario Médico

28 de Mayo de 2001

 

  CONFERENCIA PRONUNCIADA POR EL DR. CARREÑO DIRIGIDA A LOS MIEMBROS DE LA ASOCIACION NACIONAL PARA LA DEFENSA Y AYUDA DE AFECTADOS POR LA HEPATITIS  C   (27 de Noviembre de 2001)

          

            Recientemente, en el congreso de la Asociación Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado, celebrado en Dallas el pasado mes de Noviembre, se han discutido los últimos avances en el campo de la hepatitis crónica C.

            Se presentó un trabajo demostrando que, en pacientes con hepatitis crónica C, la presencia de esteatosis en la biopsia hepática se asocia con el peso corporal, la ingesta de alcohol, el aumento de triglicéridos y además con la fibrosis hepática y la progresión de la enfermedad. Por esto último, es muy importante eliminar esta esteatosis con medidas dietéticas y terapéuticas, y de esta forma mejorar la evolución de la enfermedad hepática.

            Por otro lado investigaciones realizadas por la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV) han encontrado que el 20% de los pacientes que padecen una hepatitis crónica C tienen una infección oculta por el virus B de la hepatitis, es decir, no tienen marcadores de la hepatitis B en suero y sin embargo se detecta el VBH-DNA en suero o en hígado por PCR. Estos hallazgos implican un cambio en el curso natural de la infección por VCH y además una disminución en la respuesta al tratamiento, en consecuencia se debe modificar el tratamiento antiviral en estos casos.

            Hasta ahora, la detección del VCH-RNA en linfocitos se podía hacer por PCR o por hibridación in situ. Ésta última técnica, aunque menos sensible que la PCR, permite conocer el porcentaje y tipo de células infectadas. Una novedad importante es que la FEHV ha desarrollado un nuevo método para la hibridación in situ que aumenta su sensibilidad para detectar el porcentaje células hepáticas infectadas por virus C, mejorando así el conocimiento de cómo se comporta dicho virus.

            Respecto a los últimos avances en el tratamiento de la hepatitis crónica C, en el congreso de Dallas se presentaron datos que demuestran que el interferón alfa pegilado (PEG-IFN-alfa) asociado a ribavirina es eficaz  tanto en pacientes no respondedores como en respondedores con recaída a ciclos previos con el interferón alfa tradicional (IFN-alfa) o IFN-alfa con ribavirina, alcanzándose un porcentaje de respuesta de hasta un 56% en los pacientes no respondedores y de un 81-95% en aquellos que habían respondido a ciclos previos. Además, la asociación de un tercer antiviral como la amantadina ha demostrado también aumentar el porcentaje de respuesta en no respondedores a ciclos previos.

            Otros trabajos presentados concluyen que los pacientes con cirrosis también pueden responder al tratamiento con PEG-IFN-alfa y ribavirina. Por otro lado se ha comprobado que la tolerancia al PEG-IFN-alfa es mejor que al IFN-alfa, y el 99% de los pacientes que responden a este tratamiento permanecen al menos 3 años con transaminasas normales y VCH-RNA negativo.

            En un estudio realizado con IFN-omega administrado a diario, por vía subcutánea y a distintas dosis, se observó la pérdida del VCH-RNA al final del tratamiento en un 25-44% de los pacientes, siendo las transaminasas normales en el 40%. Según esto el IFN-omega es útil en el tratamiento de la hepatitis crónica C pero todavía debe compararse con el IFN-alfa y con el PEG-IFN-alfa, para conocer si su eficacia es similar o superior.

            Además de los tratamientos antivirales existen otros tratamientos llamados de contención, en los que el objetivo es controlar la inflamación del hígado y detener la progresión de la enfermedad aunque no se erradique el virus. Sobre algunos de ellos se presentaron resultados en Dallas. Así, se presentaron datos sobre ribavirinas de 2ª generación: la viramidina y la levovirina, en los que se observa que en animales de experimentación tienen un efecto antiviral similar a la ribavirina sin producir anemia ni toxicidad, aunque todavía deben realizarse ensayos de tolerancia, seguridad y eficacia en pacientes con hepatitis crónica C.

            Se ha demostrado que la lactoferrina disminuye la concentración de VCH-RNA mediante un aumento de IFN-gamma, y mejora su eficacia si se administra simultáneamente con IFN-alfa en pacientes no respondedores. Ahora se deben realizar estudios más amplios con lactoferrina, ribavirina y PEG-IFN-alfa. También se deben realizar más estudios con el VX-497, otro nuevo agente que ha demostrado actividad antiviral in vitro frente al virus C, y que fue probado en combinación con el IFN-alfa consiguiéndose una disminución de transaminasas más acusada que cuando se administra el IFN-alfa sólo. Se presentó un trabajo en el que se demostró que el dihidrocloruro de histamina, un inmunomodulador, potencia el efecto del IFN-alfa, auque para poder asegurar esto es imprescindible realizar estudios controlados. Con interleuquinas 2, 6, 10 y 12 se realizaron otros estudios pero ninguna de ellas demostró ser útil.  

            También, en la FEHV se han realizado estudios inmunológicos con el fin de conseguir eliminar células infectadas por el virus C mediante la inyección de linfocitos T específicos activados del propio paciente. Para ello se cultivaron linfocitos T obtenidos de una muestra de sangre del paciente, reforzándolos con estimulantes y proteínas del virus C. Estos linfocitos reforzados se enfrentaron con células hepáticas extraídas de la biopsia hepática, y se observó una destrucción de células infectadas de un 20-100%. En conclusión, se deben ampliar estos experimentos que prometen ser importantes en el futuro del tratamiento de la hepatitis crónica C.    
   

           En el congreso de la Sociedad Americana en Dallas también se presentaron trabajos de terapia génica y vacunas terapéuticas frente a la hepatitis crónica C. En el caso de la terapia génica se han administrado por primera vez a pacientes con hepatitis crónica por el virus C ribozimas y sondas “antisentido”. Las ribozimas son moléculas de ARN que se unen al genoma del virus C cortándolo, e in vitro se ha demostrado que inhiben la replicación viral en un 95%. En un estudio clínico se utilizó una ribozima que inhibe el virus C (Heptazyme), administrándola por primera vez en el mundo a 24 pacientes con hepatitis crónica por virus C. El objetivo del estudio era comprobar la tolerancia a la ribozima puesto que al azar podría destruir células sanas. La ribozima se administró por vía subcutánea, a una dosis de entre 3 y 90 mg al día durante 28 días, sin observarse efectos secundarios. Es decir, teniendo en cuenta que la tolerancia fue buena, se deben comenzar estudios para conocer la eficacia real de este fármaco.

            En cuanto a las sondas antisentido, son moléculas de ADN que son capaces de unirse específicamente al genoma (ARN) del virus C impidiendo la síntesis de proteínas virales y destruyendo el virus. In vitro se ha observado que las sondas antisentido inhiben la multiplicación del virus C en el 90%. Al igual que con las ribozimas, el peligro potencial de estos fragmentos es que se unieran a células sanas y las destruyeran. Para comprobar la tolerancia, se trataron 11 pacientes con ISIS (sonda antisentido que inhibe el virus C), administrándolo por vía intravenosa y subcutánea, a dosis de entre 0.5 y 2 mg/kg de peso 3 veces en semana durante 4 semanas. La tolerancia fue excelente y no se observaron efectos secundarios. A partir de este momento se deben comenzar estudios para comprobar la eficacia de esta molécula en pacientes con hepatitis crónica por virus C. Si esto se demuestra, tanto las ribozimas como las sondas antisentido podrán ser muy útiles en el tratamiento de la hepatitis crónica por virus C, tanto solas como reforzando los tratamiento actuales (interferón y ribavirina). Se calcula que en un plazo de 2-4 años, si todo va según lo previsto, estos fármacos estarán disponibles para el tratamiento en general de la población con hepatitis crónica C.

            Por otra parte, investigadores europeos han desarrollado una vacuna profiláctica (para prevenir la infección) y a la vez terapéutica (como tratamiento de la hepatitis C). Para ello, sintetizaron una porción del virus C (proteína E1) y se la inocularon a 20 voluntarios sanos, sin hepatitis C, por vía intramuscular, administrando una dosis basal, a los 3, 6 y 26 semanas. No se produjeron efectos secundarios y la respuesta protectora fue excelente ya que, el 100% de los voluntarios desarrollaron protección (anticuerpos anti-E1) frente al virus C. También, comprobaron que se producía una estimulación de las células defensivas y, por lo tanto, que la vacuna no solamente puede proteger, sino también curar a las personas ya infectadas. En resumen, esto abre una nueva perspectiva de tratamiento de la hepatitis C y se deben realizar estudios en un futuro, administrándola de forma individual o en combinación con los tratamientos actuales (interferón pegilado, ribavirina, etc).

            Por otra parte, financiado por la Unión Europea, investigadores del Instituto Karolinska de Suecia, Universidad de Gante (Bélgica) y Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales de Madrid, están desarrollando una vacuna terapéutica frente al virus C de la hepatitis (Theravac). El abordaje estratégico consiste en estimular las defensas de los pacientes infectados con hepatitis crónica por virus C. Esto es un abordaje más complejo que los anteriores y requiere un calendario más extenso. En este momento ya se ha conseguido identificar la zona que mejor protege frente al virus C (proteína NS3) y se ha demostrado que en ratones produce una respuesta excelente frente al mismo. También, en este momento se ha demostrado que las defensas de los pacientes infectados responden de forma excelente a la proteína NS3. En la actualidad se están desarrollando ratones transgénicos (ratones que expresan el gen NS3 del virus C) y posteriormente se les inyectarán linfocitos de pacientes infectados con virus C (linfocitos, células defensivas) para ver la capacidad de respuesta. También, se está desarrollando un plásmido (fragmento de ADN) que contiene el gen NS3 de virus C para inyectarlo a ratones y comprobar su eficacia. Se calcula que esta vacuna (Theravac) se podrá empezar a aplicar a pacientes con hepatitis crónica C en un período de 3-5 años.

 

 

ACTIVIDAD DE INVESTIGACIÓN

La glándula salivar se convierte en un tejido alternativo de infección
El VHC está presente en las células de la boca y en la saliva

Un estudio que se publica este mes en American Journal of Pathology indica que el virus C de la hepatitis puede estar presente en las células de la boca y en la saliva de los pacientes infectados por este patógeno. El estudio ha sido efectuado por el equipo de Vicente Carreño, director de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales. El experto ha explicado a DM las implicaciones de este trabajo.

El equipo de Vicente Carreño, director de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, ha demostrado la presencia del virus de la hepatitis C en células de la boca y en la saliva de pacientes infectados por dicho agente. Los resultados de este trabajo se publican este mes en American Journal of Pathology.

 

 

Vicente Carreño, coordinador del estudio.

 

Foto: Agustín Iglesias

Los estudios epidemiológicos previos indicaban que podría existir una relación entre la infección por VHC y una serie de enfermedades que afectan a las glándulas salivares, entre las que se encuentran la sialoadenitis crónica y el síndrome de Sjögren. Sin embargo, hasta el momento no se había demostrado que el VHC estuviera infectando las células de las glándulas salivales de estos pacientes. En esta línea, el equipo de Carreño ha visto que el VHC puede infectar las células que constituyen las glándulas salivares.

Para llegar a esta conclusión, el citado equipo, del que también forman parte Elena Rodríguez-Iñigo, Nuria Ortiz-Movilla, Javier Bartolomé y Margarita Pardo, ha estudiado biopsias de la glándula salivar de 19 pacientes afectados de sialoadenitis crónica o síndrome de Sjögren, ocho de los cuales presentaban anticuerpos frente al VHC, mientras que los otros once eran negativos para el virus C de la hepatitis.

Datos contrastados

Utilizando la técnica de hibridación in situ, los mencionados investigadores han demostrado que en los pacientes con anticuerpos positivos frente al VCH, este virus infecta a las células epiteliales de las glándulas salivares y además se multiplica en dichas células.

Carreño ha destacado que el porcentaje de células epiteliales infectadas variaba desde un 25 hasta un 48,8 por ciento. Estas cifras eran más elevadas que las registradas en las células de la boca, que oscilaban entre el 4,4 y el 14,3 por ciento.
En comparación, el porcentaje de células infectadas por VHC en el hígado es mayor, variando desde un 4,8 por ciento hasta un 87,6 por ciento. Este hallazgo implica que la glándula salivar es otro tejido alternativo que infecta el VHC y esta infección es intermedia entre el hígado y las células bucales.

Para Carreño, el hallazgo abre, además, la posibilidad de utilizar dicho tipo de células para infectarlas con el virus de la hepatitis C, puesto que son muy fáciles de cultivar en el laboratorio. De esta forma, se podrá estudiar el proceso de infección y multiplicación del virus, situación que, hoy por hoy, no puede hacerse, ya que no se dispone de un sistema de cultivo del VHC en el laboratorio. Además, se podrían emplear estas células infectadas en el laboratorio para el estudio de nuevas alternativas terapéuticas para tratar la hepatitis C.

El experto ha recordado que aún se desconoce la forma de transmisión en el 40 por ciento de las infecciones por virus C de la hepatitis, pero generalmente se transmite por vía parenteral.


Clara Simón
Diario Médico

Jueves 18/01/2001

 

IX SYMPOSIUM INTERNACIONAL SOBRE HEPATITIS VIRALES (Madrid, Enero - 2000)

          Durante los días 27, 28 y 29 de Enero se ha celebrado en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Madrid el IX Symposium Internacional sobre Hepatitis Virales, al que han asistido más de seiscientos expertos de todo el mundo. El Congreso fue inaugurado por la esposa del presidente del Gobierno, la excelentísima Sra. Dña. Ana Botella, quien recibió el titulo y una placa como Patrona Honorífica de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales por parte de su presidente, el doctor Vicente Carreño, a quien vemos en el acto de inauguración del Congreso junto a la esposa del presidente del Gobierno.

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16/06/09